MÁS ALLÁ DE LA DISCAPACIDAD
Es fácil reconocer muchos de los deportes que aparecen en los Juegos Olímpicos y podríamos afirmar que también los deportes que se juegan en los Juegos Paralímpicos, pero ¿sabemos cuántos de estos deportes se practican en Sevilla?
En Sevilla, solo se practican 3 de estos 22 deportes paralímpicos: baloncesto sobre ruedas, voleibol sentado y rugby sobre ruedas. Sin embargo, no solo hablaremos con equipos de estos tres deportes, sino que abordaremos también la visión de una asociación que participa en carreras deportivas y hablaremos del Power Chair.
CAPÍTULO 1
Sitting Volley Sevilla
El club de voleibol sentado Sitting Volley Sevilla nace en noviembre de 2019. Sin embargo, su presidente, Daniel López, tenía claro desde mucho tiempo antes que quería dedicarse a esta disciplina de voleibol. Este deporte, considera, tiene una ventaja, y es que es una disciplina fácil de jugar en comparación con otros deportes dedicados a la discapacidad.
En Sitting Volley no solo juegan voleibol personas con discapacidad física, sino también personas con discapacidad intelectual, y es ahí cuando aparece una nueva variante del voleibol: el cachibol, donde el jugador agarra el balón y se lo pasa al compañero. Esta modalidad aparece cuando se descubre que no es sencillo encontrar personas con una discapacidad intelectual leve a las que además les guste el voleibol, ya que, si esta discapacidad intelectual no se da en un nivel bajo, mantener el balón en el aire es extremadamente complicado.
Sitting Volley reflexiona que es muy complicado acercar el paravóley a un público ajeno a este. De esta forma, se asocian con gente que juega a voleibol convencional para así desarrollarlo mejor. “Nosotros, lo que queremos hacer más adelante es que equipos de chavales que no tienen discapacidad, de voleibol convencional, jueguen con personas con discapacidad una especie de liga. [...] Que se puedan unir cada cuatro o diez semanas y hacer especies de concentraciones donde haya un campeonato”.
El Ayuntamiento de Sevilla ya está apostando por llevar el deporte a la calle para darlo a conocer.
CAPÍTULO 2
Carros de Fuego
La asociación Carros de Fuego nace hace ocho años, en una clínica de fisioterapia, gracias a una pareja de padres cuya hija, descubrieron, reaccionaba a los estímulos cuando salían al parque en familia a correr. Fue entonces cuando pensaron que, lo que había sido beneficioso para su hija, podría serlo también para otras muchas familias. De esta forma, Carros de Fuego comenzó a extenderse gracias al boca a boca: en las carreras, en redes sociales, en los entornos de los participantes…
En la actualidad, comenta Alberto, parte de la directiva y tesorero de la Asociación, “Carros de Fuego une un grupo gigantesco de deportistas que no tienen nada que ver con el mundo de la diversidad funcional con familias de diversidad funcional”.
En esta asociación, conocemos el rol del capitán, que es aquel que preside el carro -en su tiempo fueron solo niños, aunque ahora ya son personas de todas las edades-, y los impulsores, que son aquellos corredores voluntarios que empujan el carro. Estos impulsores, que llegan a la Asociación mayoritariamente por el boca a boca, deciden inscribirse en las carreras que Carros de Fuego ofrece en su página, al igual que lo hacen los capitanes, sin compromiso. Así se crea un espacio cómodo y seguro para todos.
Carros de Fuego cuenta actualmente con 17 carros de carreras normales, además del carro especial para Triatlón y la Joëlette, la silla especial de Trail. El precio de todas estas sillas especiales asciende más de 8.000€. Sin embargo, este no es todo el material que la Asociación necesita de cara a prepararse para las carreras. Asegura Alberto que la mayor inversión de la Asociación se hace en materiales ortopédicos básicos: arneses, cinturones, corsés, petos… “Eso es lo básico [...] y eso lo paga la Asociación, porque nosotros pensamos que esto es deporte y es un ocio y nosotros no queremos que la familia tenga que asumir este gasto. [...] Ellos pagan diez euros al año como socios, que es lo que nosotros tenemos como cuota anual”. Todo esto está subvencionado a través de tres fuentes de financiación básicas: los socios, con esta cuota de subscripción básica; las empresas impulsoras, que rondan las seis o siete; y algunas aportaciones esporádicas a lo largo del año.
Para ejemplificar la importancia del equipo, de los capitanes y de la unión, hemos decidido crear un videojuego.
Pulsar en "Carros De Fuego". Os redireccionará a otra página web, donde pulsáis "Run CDF". Para dos jugadores. Cuando la cuenta regresiva llegue a cero, hay que pulsar la tecla "A" y la tecla "L". De esta forma, avanzarán los personajes. Cuantas más veces pulses la tecla, más rápido se moverá el personaje.
El capitán y el impulsor avanzan una casilla con cada toque. Mientras, la persona que va en silla de ruedas necesita tres toques para avanzar una casilla. Así, nuestra intención es mostrar que, si bien ambos competidores llegan a la meta, el formar equipo es fundamental en asociaciones como Carros de Fuego, donde el impulsor no viviría la experiencia igual sin su capitán y viceversa.
CAPÍTULO 3
Dragones Quad Rugby
Demetrio González es el presidente del Club Deportivo Dragones Quad Rugby. Comenzó a los 19 años a buscar algún deporte que se adaptase a su deseo de hacer ejercicio y acabó en baloncesto. Afirma que fue complicado al principio, pero con el tiempo consiguió llegar a ser fichado por la Selección Española. “Llegué a disfrutar del baloncesto de alto nivel”.
Sin embargo, aunque comenzó y prosperó en el baloncesto, años después fue llamado por el coordinador nacional de rugby en silla de ruedas, que estaba buscando a personas con una discapacidad óptima para jugar al rugby. “Porque en el rugby tienes que tener tres miembros afectados del cuerpo”, aclara. A partir de ahí, empezó a conocer a personas que compartían su misma pasión por el rugby y, con mucho trabajo, consiguieron crear el club.
Sin embargo, en estos cinco años desde que formaron el club, Demetrio declara haberse topado con muchas barreras. “La primera barrera, la primera puerta cerrada, fue en Sevilla. Yo soy de Sevilla, el equipo se llamaba Sevilla, yo quería que el equipo estuviera en Sevilla y Sevilla me cerró las puertas, eso sí que no me lo esperaba”. Por suerte, tras esta decepción, apareció la Diputación de Sevilla, que les ofreció un pabellón. Aunque el almacén que esta les proporcionaba estaba en óptimas condiciones y el equipo al fin tenía una pista en la que entrenar, el pabellón no había hecho reformas, desde que lo construyesen en la época de la dictadura, por lo que acceder en silla de ruedas era imposible.
Si bien ahora no tienen dificultades económicas por el momento, a pesar de que el precio del material que usan sobrepasa los 6.000€ por silla, sí que aseguran necesitar personal que los ayude en el transporte, para lo que, irremediablemente, sería beneficioso estar financiados. No solo a nivel técnico esto sería un desahogo en su trabajo, sino que su visibilidad aumentaría, llegando a más rincones y ampliando las posibilidades de ser más conocidos.
CAPÍTULO 4
BSR Vistazul
Francisco Javier Almagro, conocido como Francis Almagro, lleva más de treinta años dentro de la profesión del baloncesto en silla de ruedas, siendo ahora mismo presidente del club BSR Vistazul, además de entrenador y jugador. Ha pasado por distintos equipos de España y ha conseguido numerosos títulos, además de haber sido convocado en concentraciones de la Selección Española.
Francis, con toda la experiencia con la que cuenta, tiene claro que en 25 años, “siempre se evoluciona algo”, también en cuanto a visibilidad y oportunidades. “Es verdad que hay más evolución, hay un poquito más de difusión, aunque no tanto como querríamos, pero sí que es verdad que lo que es la élite del baloncesto en silla de rueda sí se ve más y está más difundida en España”. Afirma que son las categorías más inferiores las que cuentan con más problemas a la hora de trabajar en su visibilidad.
Además, Francis aclara que el equipo BSR Vistazul no está compuesto por jugadores profesionales, ya que no ganan dinero con el deporte, sino que lo hacen “por amor al arte y al deporte”.
Como deporte base, el BSR Vistazul encuentra que es muy complicado salir a flote sin alguien que te ayude y que te aporte. Como todo club, sus gastos se ven ascendidos a precios muy altos, rondando cada silla que utilizan entre los 7.000€ y los 10.000€. Es aquí cuando aparecen las empresas, que consideran, no solo benefician al equipo, sino que se benefician a ellas mismas, ya que reciben visibilidad mutua. “La empresa te está ayudando a ti y tú estás ayudando a esa empresa dándole visibilidad, incluso por toda España, porque nosotros jugamos por toda España. [...] Estamos jugando partidos y campeonatos federados donde hay competiciones europeas. Que si nosotros no hemos podido llegar a competiciones europeas es por no tener, por ejemplo, un apoyo económico detrás”.
CAPÍTULO 5
Power Chair
Pepe Riqueni comenzó cuando era muy crío a jugar al fútbol, sin embargo, sabía que sus limitaciones en el juego eran obvias. “Yo jugaba de chico, me ponía de portero o tenía que rematar de cabeza los córners, pero no podía jugar el partido integrado en el pase, en la elaboración del juego…”. Fue cuando creció un poco más cuando se dio cuenta de que quería fundar un equipo de Power Chair, o sea, fútbol en silla de ruedas eléctrica. Al comenzar, eran los jugadores del equipo los que tuvieron que pagarlo todo, buscar sus propios recursos. “Estuvimos dos o tres años entrenando en la calle”.
Conforme el equipo crecía y se consolidaba, no fue complicado descubrir la gran falta de visibilidad a la que se enfrentaban. “Está claro que cualquier cosa que tenga que ver con la discapacidad no va a llegar a los mismos ámbitos”, asegura Pepe, “dime tú aparte de Echenique, otro político en silla de ruedas, dime un actor en silla de ruedas, dime un músico o un doctor o un alcalde en silla de ruedas, dime un profesor en silla de ruedas. Nosotros lo tenemos todo mucho más difícil”.
Asegura también Pepe que en su visión de futuro entra una Liga. Una Liga en la que todos los equipos de España tengan su equipo de Power Chair y sus propias camisetas, “porque eso no le supone ningún gasto al equipo y le viene bien también de cara a la sociedad”.
Tener una discapacidad puede poner muchas trabas; ya sea a la hora de formar un equipo, de encontrar un lugar donde entrenar o de reunir a las personas suficientes para poder realizar un campeonato.
Empero, las ganas constantes y el empeño incesante de cada uno de sus miembros permite alcanzar imposibles. Porque era imposible jugar al rugby estando en una silla de ruedas. Era imposible ser campeón nacional de baloncesto con una discapacidad. Era imposible formar un club de fútbol teniendo un grado de discapacidad de un 85%. Era. Ahora, es posible.







