Luis Ybarra

Director de la Bienal del flamenco

Luis Ybarra es periodista de formación y actualmente dirige la Bienal de Flamenco de Sevilla. Para él, una de las grandes cuestiones al dirigir la Bienal es combinar tradición y vanguardia sin que el flamenco pierda su esencia. Explica que no todo se puede reducir a lo tradicional o lo moderno, ambas cosas conviven, a veces de manera confusa, y lo que parece muy tradicional puede resultar sorprendentemente vanguardista según cómo lo perciba el público.

La Bienal se ha convertido en una marca reconocible internacionalmente, como un nombre que representa el flamenco fuera de nuestras fronteras, al igual que palabras como “rock” o “Coca-Cola”. La Bienal ha llevado su programación a ciudades como Shanghái y seguirá mostrando el flamenco en España y en otros países.

A la hora de programar, lo más importante no es solo la trayectoria del artista, sino que todo tenga sentido dentro de la idea de cada edición. En la Bienal conviven grandes nombres con artistas menos conocidos, compañías que debutan con otras que se recuperan, y propuestas que no siempre están en los circuitos habituales.

Ybarra insiste mucho en la importancia de sacar el flamenco de los teatros. Cuando se lleva a la calle, a los barrios o a espacios no convencionales, el público lo vive de otra manera. Hay más cercanía, más contacto directo con el artista, y la experiencia cambia por completo. El flamenco al aire libre no se disfruta igual que en una butaca, pero conecta con la gente de forma muy potente y suele llenar cualquier espacio donde se programa.

Interior de la oficina de la Bienal | Ismael Serrano

Interior de la oficina de la Bienal | Ismael Serrano

La Bienal no se limita solo a los meses en los que se celebra. Durante todo el año mantiene relación con peñas y tablaos, apoyando programaciones y proyectos. Algunos de esos trabajos han terminado convirtiéndose en discos o propuestas importantes dentro del flamenco actual.

En cuanto al público, Luis explica que es muy diverso. Hay gente de Sevilla, de otras partes de España y de fuera, aficionados muy especializados y personas que se acercan al flamenco por primera vez. Esa mezcla convierte a la Bienal en un escaparate donde se cruzan generaciones, estilos y formas de entender este arte.

Dentro de la programación, diferencia entre estrenos absolutos y noches únicas. Los estrenos suelen tener recorrido después, pero las noches únicas nacen para vivirse solo en ese momento. No están pensadas para girar ni para venderse, sino para crear sin presiones. Eso hace que tanto artistas como público vivan algo irrepetible.

Foto de perfil en X de Luis Ybarra | Flamencojondo

Foto de perfil en X de Luis Ybarra | Flamencojondo

Cartel de la Bienal en el centro de cerámica de Sevilla | Ismael Serrano

Cartel de la Bienal en el centro de cerámica de Sevilla | Ismael Serrano

El ciclo Amalgama nace precisamente de esa idea de escuchar y aprender. Es un espacio donde jóvenes y maestros se sientan a hablar, cantar y compartir experiencias. Ybarra lo ve como un regalo, una forma de que las nuevas generaciones escuchen directamente a quienes llevan toda una vida en el flamenco.

Su formación como periodista también marca su manera de dirigir la Bienal. Dice que, sin darse cuenta, aplica la forma de estructurar un texto o un relato a la programación cultural. Su experiencia como crítico y su contacto continuo con artistas y aficionados desde niño le han ayudado a tener criterio y a mirar el flamenco con curiosidad y respeto.

Sobre el momento actual, Ybarra es optimista. Cree que el flamenco vive una etapa muy interesante, con mucha diversidad y artistas con personalidad propia. Recuerda que siempre ha existido la idea de que el flamenco se acaba, pero que esa queja ya estaba presente hace más de un siglo. Para él, lo importante es disfrutar del flamenco que se está creando hoy.

También señala el papel de los medios de comunicación. Aunque ahora hay redes sociales, los medios siguen siendo clave para construir el relato del flamenco. Aún así, lamenta que la cultura muchas veces quede apartada frente a la política o la economía, cuando en realidad es una necesidad. Durante la pandemia la cultura fue un refugio para muchísima gente.

Para Luis Ybarra, el flamenco no es solo su trabajo. Es su vida. Le gusta definirlo como esa mezcla entre pena y alegría, algo profundamente humano que nos representa fuera y dentro de Andalucía, y que sigue teniendo sentido mientras haya alguien dispuesto a escucharlo y sentirlo.

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