Entre palmas y libros
El 59% de las mujeres gitanas trabaja en empleos cualificados. Ellas buscan ser el ejemplo de las siguientes generaciones: la primera emprendedora de su pueblo, universitaria de su instituto o coordinadora de importantes asociaciones
Cada año, miles de mujeres gitanas se enfrentan al reto de aprender a leer y escribir, un paso esencial para construir un futuro distinto al que dicta la tradición. El 60% admite que no busca empleo por responsabilidades familiares, según el Ministerio de Trabajo y Economía Social. En una sociedad donde la brecha laboral y la discriminación aún persisten, estas mujeres luchan por romper estigmas y demostrar que el cambio es posible. No únicamente buscan su realización personal, sino que aspiran a ser un referente en su comunidad.
Angelina Gabarri - Estudiante Magisterio
“Los niños sienten gran admiración hacía mí por ser una gitana que estudia, y eso es muy gratificante”
Carmen Jiménez - Licenciada en Derecho
"Es cierto que los referentes son importantes para que las mujeres gitanas vean que se puede lograr"
María Rosario - Emprendedora
"No pasa nada por que los niños estudien, porque lo que quieren hacer, lo hacen. Ellos me entienden"
Miriam Alonso - Licenciada en Trabajo Social
"Hay muchas niñas que desde que cumplen 10 - 11 años ya las empiezan a educar en limpiar la casa y ser una buena madre"
Zamara Aguilera - Licenciada en Psicología y Trabajo Social
"Tenemos que luchar contra techos de hormigón en vez de contra techos de cristal"
La mujer gitana se enfrenta al reto de abrirse camino en el mundo académico y laboral. Ellas combaten contra una triple exclusión: género, etnia y situación de pobreza; como aseguran los trabajadores sociales y puede percibirse en las historias de Zamara y Rosario. Las causas principales recaen en la baja cualificación, las dificultades de acceso a la educación superior y la discriminación múltiple. Más del 15% de las mujeres gitanas luchan cada año contra la barrera del analfabetismo. Entre el eco de las palmas y la sabiduría de los libros, su lucha por el reconocimiento y la igualdad resuena con fuerza en cada paso que dan.
Ser la primera universitaria de su familia genera expectación, evolución y un referente para la comunidad. Angelina Gabarri tiene claro que desea un futuro independiente y ambicioso; para ello, la joven de dieciocho años ha comenzado Magisterio, aunque esto signifique salirse del camino que tradicionalmente siguen las mujeres de su etnia. Compagina todos los días las responsabilidades de la carrera universitaria con la colaboración en la Asociación Pajarillos Educa, para ser un ejemplo de superación de las próximas generaciones. El amor de la comunidad es lo que más destaca Gabarri de la cultura gitana y su familia resulta la principal fuente de apoyo de estos proyectos.
Trabajar y atender la casa es compatible. María Rosario esculpe sus elaborados pasteles con dedicación y tiempo: prepara los ingredientes, hornea los hojaldres y aporta su toque personal de sabor y color. “Arte y dulce” vende familiaridad, ilusión y superación. Esta historia ha cautivado a los habitantes de Medina de Rioseco y es el lugar habitual de muchos donde comprar el pan, los pasteles para un cumpleaños o las empanadas para una celebración. La emprendedora, de la mano de la Fundación Secretariado Gitano de Valladolid, está levantando un negocio que, en tan solo 2 meses, ya es un éxito, tanto que el alcalde del pueblo ha decidido galardonarle con un reconocimiento en un evento especial que se celebrará en el Teatro Principal.
Imagen realizada con IA
Cualquier mujer está expuesta a sufrir violencia de género, pero la tendencia es clara: las gitanas sufren en mayor medida el machismo. La mayoría dedican su vida a las responsabilidades familiares y el cuidado del hogar; por ello, la tasa de actividad femenina es del 38%, frente al 76% de los varones, especifican los datos recogidos por la Fundación Secretariado Gitano en los años 2005, 2011 y 2018. Una corriente que arrastra a millones de personas sumergidas en un entorno sociolaboral desfavorable. La “falta de conocimiento por parte de las mujeres gitanas de los servicios legales y sociales a los que pueden acudir” provoca que las víctimas sigan creciendo, según un estudio del Ministerio de Igualdad.
Tras su trayectoria política como concejala en las listas del exalcalde Óscar Puente, decide encaminarse hacia la búsqueda de la justicia por la igualdad de su etnia y la superación de barreras económicas y sociales. Carmen Jiménez aplica sus amplios conocimientos de derecho en uno de los proyectos de la Fundación Secretariado Gitano de Valladolid: la integración laboral de las mujeres gitanas. Su lista de objetivos es larga y ambiciosa; además, los números demuestran el avance de la entidad hacia un futuro positivo.
La comunidad gitana sí trabaja
El trabajo es el principal estereotipo que sufren los gitanos. La mayoría de la sociedad piensa que no trabajan y los que lo hacen, están en trabajos precarios y no cualificados pero Un 86,1 % de las personas de esta comunidad sí que trabaja. Respecto al sexo, las mujeres ocupan un menor porcentaje que los hombres, pero cada año aumenta. En la comunidad gitana hay parados como los hay en cualquier sociedad del mundo, y para ello las instituciones crean sistemas de ay
udas para que dejen este sector lo antes posible.
Fuente: Ministerio de Trabajo
Miriam Alonso afronta cada tarde el reto de convencer a niñas gitanas para que vuelvan al colegio al día siguiente. En una sociedad parental donde“ser una mujer y una buena madre” predomina por encima de la educación, los trabajadores sociales fomentan el estudio y la construcción de un futuro mejor.
El director del Colegio Cristóbal Colón, Alberto Rodríguez, explica los valores del centro bajo el lema: “Educar es formar para la vida". Las aulas de estos profesores abordan todo el barrio de Pajarillos; conocer el día a día de los alumnos les ayuda a enseñarles de la manera más personalizada con proyectos socioeducativos.
El trabajador social de la sección de hombres, Miguel Velasco Pastor, asegura que la segmentación es la mejor vía para conseguir la integración sociolaboral de estos jóvenes, ya que tienen que adaptarse a cada caso. Consigue que mantengan sus ganas de continuar los estudios mediante actividades atractivas como el fútbol.
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"Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo”, escribió Miguel de Cervantes en 1613; más de cuatrocientos años después, el estereotipo sigue siendo el mismo. Esta etnia sufre una enorme discriminación que provoca una escasa participación en la vida social, económica, política y cultural. A pesar de esto, las instituciones públicas nacionales e internacionales fomentan esta inclusión con medidas legales: La Constitución Española actual establece que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna”, así protege el patrimonio cultural de estas minorías. En un nivel superior, la Unión Europea crea la Carta de los Derechos Fundamentales en el 2000 que en el preámbulo fomenta el “respeto de la diversidad de culturas y tradiciones de los pueblos".
Zamara Aguilera es una mujer gitana que recibió el apoyo de sus padres para formarse y construir su futuro. Esto no es habitual en la sociedad gitana, pero ella rompió moldes y tras estudiar Trabajo Social, logró ser psicóloga, un sueño que tenía desde pequeña. Hoy en día, inspira a las nuevas generaciones de gitanas como coordinadora de FAKALI, una organización pionera en la lucha por la igualdad de estas mujeres. A través de su lema “Gitanas visibles, gitanas invencibles” pretende combatir la discriminación, derribar perjuicios y mostrar al mundo que estudiar, trabajar y ser gitana son hechos perfectamente compatibles.
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La pobreza resulta una de las barreras para conseguir esta justa igualdad. “Más del 80% de la población gitana se enfrenta a la exclusión social” según un informe de la Fundación Secretariado Gitano publicado en 2019. De esta parte, “el 46% es extremadamente pobre, con un ingreso mensual inferior a 310 euros”. Las ayudas más significativas vienen dadas por asociaciones, colegios e institutos. Algunos programas, como el Programa Calí de Secretariado Gitano, busca la integración sociolaboral de las mujeres gitanas.
Más del cincuenta por ciento de los encuestados falló en sus suposiciones sobre la cantidad de mujeres gitanas en trabajos cualificados. Las respuestas de este pequeño estudio reflejan una percepción alejada de la realidad. La desinformación y los falsos estereotipos causan caras de sorpresa en la población, porque: sí hay mujeres gitanas en trabajos cualificados, sí estudian y sí están integradas en la sociedad aunque aún falta mucho trabajo de las instituciones públicas, las asociaciones e incluso de la sociedad.