Las estatuas de la Rambla en peligro de extinción

Ponemos nombre a las personas que hay detrás de los personajes que quedan en pie y reivindican el abandono por parte del Ayuntamiento

La Rambla es una de las calles más emblemáticas y vivas de la ciudad de Barcelona. Pero ahora, tras el paso del coronavirus, no se parece en nada a la calle que solía ser y los que animaban la parte final del paseo, casi han desaparecido por completo.

En el tramo de la Rambla de Santa Mònica, cerca de una treintena de hombres y mujeres pasaban su tiempo inmóviles, viendo pasar multitudes de turistas que se detenían a contemplar las maravillosas caracterizaciones. Se ganaban la vida gracias a las contribuciones que transeúntes de múltiples nacionalidades dejaban en sus huchas, como recompensa por su trabajo artístico.

El año pasado, debido al confinamiento, la nueva normalidad y las restricciones de movilidad, el turismo de la ciudad de Barcelona sufrió una caída sin precedentes en los ultimos años.

Esta bajada de la afluencia turística afectó de pleno a todas aquellas actividades del centro de Barcelona cuya fuente principal de ingresos era el turismo. Entre ellas, la de las estatuas de la Rambla.

El característico ecosistema de la Rambla de Santa Mònica ha cambiado totalmente. A día de hoy, tan solo quedan un par de artistas de todos aquellos que daban vida al paseo antes del big bang de la pandemia

Los artistas se distribuían en estos 12 puestos a lo largo de la Rambla de Santa Mònica, en los que se turnaban para poder cumplir las jornadas reguladas el Ayuntamiento de Barcelona, desde 2019. En verano, el horario establecido era de 9:00 a 16:00 y de 16:00 a 23:00. En invierno, se acortaban los turnos, que pasaban a ser de 10:00 a 14:00 y de 14:00 a 19:00.

No había dos estatuas iguales, cada artista construía un personaje propio y diseñaba el atuendo, desde el disfraz hasta el maquillaje. Ser una estatua de la Rambla no implicaba solo pasarse horas quieto esperando el momento oportuno para interactuar con los turistas. Detrás de ellos, había un laborioso trabajo artesanal, horas de confección y diseño para intentar crear personajes fantásticos que fascinaran y atraparan a los viandantes.

Pero, por aquel entonces, nadie contaba con una pandemia que iba a frenar al mundo. El gran escenario que constituía la Rambla se ha convertido en un pequeño teatro en el que tan solo quedan tres figurantes de las 27 licencias que el Ayuntamiento había concedido antes del 14 de marzo de 2020. Ahora decides pasearte por esta céntrica calle, tendrás suerte si te encuentras con el Dragón, la Máscara o el Demonio.

 La pandemia ha dejado en peligro de extinción a las estatuas de la Rambla. La fuerte caída del turismo y las restricciones de movilidad han sido devastadoras para este colectivo.

Ya solo quedan tres artistas que siguen agarrándose a esta alternativa como sustento de vida, y es que las cuentas ya no salen. Según declaran, las escasas ganancias que obtienen estos días son insuficientes para subsistir y algunos vecinos se apiadan de su situación llevándoles bolsas con alimentos.

Las historias de los que quedan en pie

David y Aníbal

El hombre detrás del Demonio

David vino a España desde Colombia a los 18 años, con la intención de poder entrar en la universidad. Pero las cosas no salieron como planeó. No pudo empezar los estudios nada más llegar y no le quedó otro remedio que ingeniárselas para ponerse a trabajar. Aunque, no empezó en un trabajo cualquiera... Animado por su padrastro, decidió diseñar un personaje propio, que rompiera los moldes y que le permitiera entrar como una estatua más en la Rambla. Y así es como nació el Demonio que encarna. David confiesa que siempre había tenido miedo escénico, pero después de horas, tesón y práctica ya tiene dominado al personaje.

Preguntado por cómo la pandemia le ha afectado, David lo tiene claro:

“Aquí ya no viene nadie.”

Él mismo reconoce que, si sigue, es para que no se pierda la tradición de las estatuas de la Rambla. Hay días en los que llega a estar hasta dos o tres horas solo. Para él lo más triste es que se ha perdido esa ilusión que tenían los niños que se le acercaban y que esperaban algún gesto de su parte al darle una moneda. Ahora, con la pandemia, estos niños ya no están.

Permaneciendo durante ocho horas de jornada en la Rambla, ha llegado a ganar un máximo 15 euros al día. Esta situación es insostenible e insuficiente para vivir. Por lo que, David pide más colaboración por parte del Ayuntamiento para que no se pierda esta tradición. Por el momento, no se ha celebrado ninguna reunión con el Ayuntamiento para tratar la precaria situación de las estatuas para buscar posibles soluciones o ayudas.

Ocho años, un disfraz... un icono

Aníbal lleva desde 2013 ejerciendo como el Dragón de la Rambla. Este colombiano quedó encantado del ambiente que creaban las estatuas humanas y, como había estudiado Artes Escénicas en su país, decidió crear un personaje único. 

Las primeras apariciones del Dragón fueron todo un éxito. La gente se sorprendía con sus movimientos y sus rugidos. Esto le trajo algunas críticas por parte del Ayuntamiento y de sus propios compañeros. Pero, el éxito de su vistosa estatua fue tal que llegaron a ofrecerle trabajo en ciudades europeas, como Ámsterdam y Londres, y en numerosas fiestas y eventos privados. La Rambla se convirtió en un escaparate fantástico para el talento de Aníbal, que incluso diseñaba piezas para disfraces de otros artistas en su taller, como el del famoso Alien, que ya no acude a la Rambla. 

Las cosas funcionaban muy bien, su performance callejera le proporcionaba un sueldo y se dedicaba de pleno al arte callejero. Hasta que llegó la pandemia y barrió a todos los turistas de la Rambla de Santa Mònica dejándola prácticamente vacía. La gente que pasea, a veces, se detiene para colaborar. Pero, la situación pasa factura a los que se resisten a marcharse, tanto física como anímicamente, que ven estas colaboraciones como una limosna y no una valoración de su trabajo artístico.

"Sin el turismo, esto está muerto"

Esta situación ha puesto a Aníbal entre la espada y la pared, hasta el punto que se plantea regresar a Colombia si el panorama no mejora de aquí a finales de año.

El casting

A primera vista, formar parte del pequeño gremio de las estatuas puede parecer sencillo, pero nada más lejos de la realidad. Para poder enfundarse el disfraz, primero hay que cumplir con los requisitos solicitados por el Ayuntamiento para obtener la correspondiente licencia.

En 2019, el Ayuntamiento de Barcelona cambió la normativa que regulaba la actividad de estos profesionales callejeros. En esta edición de la normativa, se incluyó la realización de un casting en el cual, en función de las aptitudes demostradas por el candidato, se le otorga una calificación que servirá para determinar la idoneidad de su candidatura.

Así, el Consistorio introdujo como novedad la experiencia en la vía pública haciendo de estatua humana con una licencia de mínimo seis meses y otros criterios basados en la reacción del público, tal como demandaba el colectivo desde hace tiempo.

Aunque, según denuncian las estatuas humanas de la Rambla, el verdadero papel del Ayuntamiento en la gestión de esta nueva problemática, causada por el covid, que les afecta deja mucho que desear.

El Ayuntamiento no responde

Desde hace unos seis años, existe una Asociación de los artistas que se dedican a hacer de estatuas humanas en la Rambla que se ha alzado como portavoz en las mediaciones con la Administración y ha procurado lidiar las diferentes problemáticas que este gremio ha ido afrontando a lo largo de su trayectoria.  

La nueva normalidad que nos deja el covid-19 no es más que otro problema que se suma a todos los que estos profesionales callejeros ya han tenido que ir reivindicando y solucionando a lo largo de los últimos años.  

El papel de este tipo de organizaciones es vital a la hora de tomar conciencia a cerca de la magnitud del colectivo y todo aquello que les afecta. 

Ya a finales del año pasado, el fundador de la asociación, Walter San Joaquín, reivindicaba que el Ayuntamiento de Barcelona se desentiende de la situación y que no había apoyado al colectivo de artistas callejeros con ningún tipo de ayuda tras el confinamiento. 

"El Ayuntamiento no se interesa por nosotros."
Walter San Joaquín, Asociación República de las Estatuas Humanas de la Rambla de Barcelona

Coincide con el testimonio de Aníbal, el Dragón, en que muchos de los artistas que se dedicaban a esta actividad se han visto obligados a dejar su trabajo en la Rambla y marcharse de la ciudad para volver a sus países de origen. La mayoría dejó allí a su familia y ahora pueden apoyarse en ellos a la hora de buscar un nuevo trabajo.

El abandono por parte de la Administración Pública solo empeora la agonía de estos artistas. La situación es límite y no parece que vaya a mejorar a corto plazo.

Según comentan desde la Asociación, el Ayuntamiento les ha seguido cobrando las tasas sin ningún tipo de descuento, incluso durante los meses de confinamiento. Esta tasa es de 200 euros al año y su pago puede dividirse en pagos mensuales de 17 euros al mes. Teniendo en cuenta que su actividad se ha visto gravemente afectada, consideran que deberían recibir algún tipo de ayuda o incentivo que favoreciera la conservación de esta actividad ya que con unas ganancias de 10 o 15 euros al día, no pueden mantenerse.

“Que el Ayuntamiento nos cobre lo que tenga que cobrar, pero cuando esto arranque.”
Aníbal, el Dragón de la Rambla

Los pocos artistas ramblistas que quedan han estado viviendo de sus ahorros durante estos meses, pero su paciencia y sus bolsillos tienen un límite. Además, la gran mayoría de ayudas que han solicitado han sido denegadas.

La Rambla de Santa Mònica ha quedado irreconocible

Ya casi ha pasado un año desde que el covid irrumpió y cambió la realidad tal como la conocíamos. Un año que para las estatuas humanas más famosas de Barcelona ha sido horrible. Un año en el que han sobrevivido con los escasos ingresos que les proporciona su actividad, tirando de ahorros para poder mantener un nivel mínimo de vida.

Ya no hay turistas que paseen por el centro para admirar su trabajo y los propios barceloneses ya ni los miran. Parece que la ciudad se ha olvidado de uno de sus iconos de los que antes presumía orgullosa.

La crisis que nos deja en herencia la pandemia de covid nos ha hecho testimonios de una agonía lenta hacia el cierre y la desaparición de muchos negocios y sectores, y las estatuas humanas de la Rambla son uno más.

La solución que reivindican los artistas del final de la Rambla pasa por un diálogo con el Ayuntamiento para que este les apruebe las ayudas y subvenciones que reclaman para poder mantener su actividad.

"Igual que se ha ayudado a hosteleros y comercios, merecemos que nos ayuden. No somos menos que nadie por trabajar en la calle. Lo que hacemos es cultura."
Asociación República de las Estatuas Humanas de la Rambla de Barcelona

Los últimos tres artistas que siguen acudiendo a sus puestos cada día no desean ver morir a la cultura de calle que representan las estatuas humanas de la Rambla. Pero no pueden seguir con su reivindicación solos, necesitan una respuesta por parte de la Administración, y la necesitan cuanto antes.

El Dragón sentado, esperando que se le acerque alguien que valore su arte.

El Dragón sentado, esperando que se le acerque alguien que valore su arte.

Un reportaje de

This is a Shorthand story for reviewPublished stories don't show this section.

GIVE FEEDBACK TO THE STORY OWNER

This feature is not available in landscape. Please rotate your device.

GIVE FEEDBACK TO THE STORY OWNER

More than 4 characters is required
Name must contain only letters, hyphens, apostrophes, full-stops and spaces
Wait, that does not look like a valid email address!
Your feedback was sent to the story owner.
There is been an issue with submitting your feedback.

TEST ON ANOTHER DEVICE

This feature is not available in landscape. Please rotate your device.

TEST ON ANOTHER DEVICE