Un "like" vale más que una estrella

Un "like" vale más que una estrella

En la era digital, la gastronomía se saborea y se comparte. En Sevilla, los influencers están transformando un sector donde tradición e innovación buscan convivir, abriendo puertas a nuevas experiencias

El universo gastronómico se ha convertido en una gran mesa donde la comida no solo se disfruta, sino que también se fotografía, se etiqueta y se comparte. Este fenómeno, impulsado por las redes sociales, ha transformado profundamente el panorama culinario. Hoy en día, para muchos negocios, es casi más importante tener seguidores en TikTok o lograr que un video se vuelva viral que alcanzar una estrella Michelin. Esta realidad no solo afecta la percepción de los consumidores, sino también a los profesionales de la cocina, quienes se ven obligados a adaptarse a estas nuevas exigencias del mercado.

Como señala Juan Turanza, Responsable de Comunicación de la Asociación de Hosteleros de Sevilla: “el sector es muy amplio y muy complejo, pero el sector se dio cuenta hace tiempo de que estar en internet y en redes sociales no era algo que se pudiera elegir”. Este menú investigativo busca, plato a plato, explorar cómo esta realidad está transformando no solo los restaurantes, sino también nuestra relación con la comida, la cultura y las redes sociales.

Esta investigación se presenta como un menú degustación compuesto. Cada plato analiza un aspecto clave de esta tendencia y su impacto en la gastronomía de Sevilla. 

Aperitivo

El auge de los influencers y los foodies en los últimos años ha redefinido el panorama culinario y digital, transformando la relación entre los consumidores y los restaurantes.

Los foodies, traducidos al castellano como “comidistas”, son personas apasionadas por la comida que dedican tiempo y esfuerzo no solo a disfrutarla, sino también a aprender, reflexionar y comunicar sobre sus experiencias. El libro Foodies: Democracy and Distinction in the Gourmet Foodscape, de Shyon Baumann y Josée Johnston, afirma que lo que distingue a los foodies no es tanto lo que comen, sino cómo lo piensan y lo comunican, lo que los convierte en agentes activos dentro de la cultura gastronómica. Las redes sociales, especialmente Instagram, han potenciado esta figura, sirviendo como escaparate de experiencias culinarias que combinan fotografía, reseñas y narrativas personales.

En paralelo, los influencers gastronómicos han emergido como figuras clave que van más allá del simple disfrute de la gastronomía. Aunque muchos de ellos pueden ser foodies, su labor tiene un enfoque más estratégico; buscan generar contenido diseñado para influir en las decisiones de consumo de sus seguidores. Utilizan plataformas como Instagram, TikTok y YouTube para promocionar restaurantes, productos o experiencias culinarias, a menudo en el marco de colaboraciones pagadas. Según un artículo de RTVE, “Los influencers gastronómicos y el triunfo de la sociedad del deseo”, su éxito radica en la capacidad de generar confianza y visibilizar tendencias. Sin embargo, a diferencia de los foodies, cuyo objetivo principal es compartir su pasión, los influencers buscan, en muchos casos, profesionalizar y monetizar su actividad.

El crecimiento de estas figuras ha sido notable en los últimos años. De acuerdo con un informe de Wavemaker Global, una de las agencias de medios más importantes del mundo, el marketing de los influencers en el ámbito gastronómico creció un 30% entre 2020 y 2023, impulsado por el aumento de usuarios en redes sociales y el interés por experiencias culinarias. Este fenómeno ha llevado a los restaurantes a replantear sus estrategias de promoción y adaptar su oferta hacia propuestas más visuales y atractivas. Como recoge The New York Times, los foodies e influencers no solo siguen tendencias, sino que las crean, moldeando la manera en que los negocios locales presentan sus productos.

imagen del restaurante Enea, 2024

imagen del restaurante Enea, 2024

Primer plato

El perfil de los influencers

En el vibrante panorama gastronómico de Sevilla, los influencers gastronómicos se han consolidado como figuras clave en la promoción y popularización de restaurantes y productos locales. Su presencia en plataformas como Instagram, YouTube y TikTok no solo entretiene, sino que influye directamente en las decisiones de consumo de miles de seguidores. 

Según Gourmedia, una agencia sevillana especializada en comunicación gastronómica, elegir al influencer adecuado implica mucho más que mirar números. Es esencial considerar su nivel de interacción y si su audiencia coincide con el público objetivo del restaurante o negocio. Esta selección cuidadosa puede marcar la diferencia entre una colaboración exitosa y una inversión poco rentable.

En Sevilla, los influencers gastronómicos abarcan un espectro diverso de perfiles. Como explica Juan Antonio Aguayo, creador de @guiasevillana, diferencia entre dos tipos principales de "foodies". Por un lado, están los editores de video jóvenes, de entre 20 y 30 años, quienes ven este tipo de contenido como una forma de diversión y una oportunidad para ahorrar dinero en experiencias gastronómicas. Estos suelen adoptar un enfoque más desenfadado, con menos análisis crítico de los platos. Por otro lado, Juan destaca a los comunicadores gastronómicos, quienes elaboran un discurso más detallado y crítico sobre las virtudes y defectos de cada experiencia culinaria. 

Estos perfiles no solo reflejan el dinamismo de la escena gastronómica sevillana, sino también la riqueza de perspectivas que pueden aportar al sector. En las siguientes líneas, exploraremos algunos de los influencers más destacados de Sevilla, analizando sus estilos únicos y su impacto en el panorama culinario local.

imagen del restaurante Enea, 2024

imagen del restaurante Enea, 2024

Julia Alcántara

  • Tipo de contenido: Foodie
  • Profesión y/o estudios: Matemáticas
  • ¿Por qué empezó en redes? En 2018 creé la cuenta porque me encanta salir a comer y siempre me gustaba tomar fotos de los lugares que visitaba. Además, mi familia y amigos siempre me pedían recomendaciones, por lo que decidí empezar una cuenta exclusiva para compartir mis sugerencias gastronómicas.
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?: Nunca contacto directamente con los restaurantes. Cuando hago una colaboración, es porque un restaurante o agencia me contacta. Reviso su perfil y si me interesa el lugar, acepto la colaboración y acordamos el tipo de contenido. Al principio solo aceptaba invitaciones, pero ahora también aplico tarifas, siempre que el lugar realmente me guste.
  • Miguel Gallego

  • Tipo de contenido: Lifestyle
  • Profesión y/o estudios: Relaciones Internacionales y ADE
  • ¿Por qué empezó en redes?
    Empecé como algo personal, sin la intención de dedicarme a esto. Fue un comienzo informal, sin una estrategia definida. Lo hice porque me gusta mucho salir a comer, algo que siempre he hecho habitualmente. Lo utilicé como un diario para registrar los lugares que visitaba y saber si me habían gustado o no.
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?
    En mi caso, son los propios restaurantes los que se ponen en contacto conmigo. Aunque también voy por mi cuenta, creando contenido orgánico.
  • Celestino Capita

  • Tipo de contenido: Foodie
  • Profesión y/o estudios: Electricista
  • ¿Por qué empezó en redes?
    Empecé en las redes porque quería aprender a hablar y expresarme mejor, y también para encontrar a personas con los mismos gustos que yo.
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?
    Trabajo con agencias. Mi pareja se encarga de hablar con ellas. No busco hacer el mismo contenido que todo el mundo, pero en mi caso, suelen ser ellos los que se ponen en contacto conmigo, y luego decido si acepto o no.
  • Julia Solís

  • Tipo de contenido: Gastronomía/Lifestyle.
  • Profesión y/o estudios: Maestra de educación primaria.
  • ¿Por qué empezó en redes?
    Crecí rodeada de una abuela cocinera y, al ayudar más en casa cuando mi madre se enfermó, descubrí que la cocina me daba paz. Durante la cuarentena, con el auge de las recetas y mi interés por lo audiovisual, comencé a compartir mi pasión en redes, ganando cada vez más relevancia.
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?
    Normalmente son los establecimientos los que se ponen en contacto conmigo.
  • Andrea Benítez

  • Tipo de contenido: lifestyle/entretenimiento/self care 
  • Profesión y/o estudios: estudiante de Comunicación
  • ¿Por qué empezó en redes?: Siempre le gustaron las cámaras y grabarse contando lo que hacía durante el día. Cuando empezó a subirlo a redes recibía muchas críticas positivas que me animaban a seguir. 
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?: son los propios restaurantes o agencias de comunicación las que contactan conmigo para hacer alguna colaboración
  • Natalia Góngora

  • Tipo de contenido: Lifestyle
  • Profesión y/o estudios: Marketing y Publicidad
  • ¿Por qué empezó en redes?
    Empecé durante el COVID, cuando solo subía contenido sobre Marketing y Publicidad. Con el tiempo, me di cuenta de que crear contenido sobre ese tema no me llenaba completamente, así que comencé a compartir más sobre mi día a día.
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?
    La mayoría de las veces es el establecimiento el que se pone en contacto conmigo. Aunque, en algunas ocasiones, he contactado yo misma con lugares a los que quiero ir para proponer una colaboración. También, cuando visito un sitio al que voy con frecuencia, lo mencionó y de alguna forma hago una invitación para que el establecimiento se ponga en contacto conmigo.
  • Javier Hierro

  • Tipo de contenido: De todo: noticias, curiosidades, hoteles, etc.
  • Profesión y/o estudios: Periodismo
  • ¿Por qué empezó en redes?
    Mientras estudiaba el máster en RTVE, decidí abrirme la cuenta sin pensarlo demasiado. Empecé a subir videos y, desde el principio, tuve mucha aceptación.
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?
    Son los propios establecimientos los que se ponen en contacto conmigo. Nunca he pedido a ningún sitio que me invite a comer.
  • Leticia Rodríguez

  • Tipo de contenido: Lifestyle, aunque gran parte de mi contenido es foodie
  • Profesión y/o estudios: Finanzas
  • ¿Por qué empezó en redes?
    Empecé en 2010 con un blog, pero lo dejé. Hace un año decidí retomar y subir contenido de manera más seria. Comencé con restaurantes porque me gusta comer y tengo conocimientos del sector, ya que trabajo en el mundo de la fruta y tengo contacto con muchos hosteleros de Sevilla. Lo hago por amor al arte, sin esperar nada a cambio.
  • ¿Cómo organiza sus colaboraciones?
    En mi caso, siempre han sido los establecimientos los que se han puesto en contacto conmigo. La verdad es que nunca he escrito a ningún sitio para que me inviten, me da un poco de vergüenza. No tengo la necesidad de hacerlo; si quiero ir a algún sitio, me lo pago yo. A día de hoy, ya estoy pactando colaboraciones económicas y no solo invitaciones.
  • Segundo plato

    La transparencia

    La transparencia es uno de los pilares fundamentales en el trabajo de los influencers. En España, este aspecto está regulado por diversas normativas diseñadas para garantizar la claridad en las relaciones comerciales entre marcas, creadores de contenido y su audiencia. Sin embargo, el cumplimiento de estas normas varía ampliamente y sigue presentando retos significativos, tanto por vacíos legales como por prácticas que erosionan la confianza del público.

    Según la Ley General de Publicidad y la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico, cualquier contenido patrocinado debe estar identificado de manera clara. La Comisión Nacional de Mercados y Competencia ha emitido guías sobre el etiquetado, destacando que este debe ser visible y explícito. Las normativas no se aplican con igual rigor a microinfluencers, lo que provoca inconsistencias en la regulación. Aunque no existe un límite exacto para determinar la obligatoriedad de etiquetar la publicidad, la Autoridad Española de la Competencia destaca que esta obligación aumenta conforme los creadores adquieren una mayor audiencia. Cuando un influencer supera una cifra significativa de seguidores, como 10.000, la probabilidad de participar en campañas publicitarias crece notablemente. Esto hace imprescindible que cumplan con las normativas para garantizar la transparencia y proteger a los consumidores.

    En resumen, la normativa de publicidad se aplica desde que se realiza publicidad pagada o se promocionan productos a cambio de compensación, sin importar el número de seguidores. Sin embargo, los creadores con audiencias más grandes están más expuestos a ser supervisados y se espera que sean más transparentes en sus actividades publicitarias. Como señala Miguel Gallego (@miguedesevilla), el desconocimiento de la normativa sigue siendo un problema recurrente en el sector.

    Los vacíos legales también afectan la transparencia en plataformas extranjeras como Instagram y TikTok, cuya normativa interna no siempre está alineada con las leyes locales. Además, los contenidos efímeros, como las historias, presentan dificultades adicionales para garantizar que el etiquetado sea claro.

    Desde el punto de vista de los creadores, las prácticas varían ampliamente. Influencers como Andrea Benítez (@andreabtez) asegura etiquetar todas sus colaboraciones, pero menciona la presión de algunas marcas para omitir esta información, especialmente en casos de invitaciones. Otros, como Natalia Góngora (@nataliagones), subrayan que el etiquetado es obligatorio en todas las publicaciones. 

    Julia Alcántara (@placer_de_comer) comenta: “Siempre he puesto #invitación #gifted en las colaboraciones, tanto en publicaciones como en historias. Pero ahora solo pongo #colab y lo englobo todo”. En otros casos, no siempre lo hacen, Javier Hierro (@javihierrogarcia) menciona : “Cuando es #publi, a veces lo indico y otras no, según el tipo de contenido. Si es algo que no encaja del todo con lo que suelo compartir, lo aclaro para evitar confusiones. Pero si es un lugar al que podría haber ido por mi cuenta, no suelo especificarlo. Todo depende del contexto y de cómo me pille”.

    En paralelo, agencias de marketing como Liten Lemon reconocen la complejidad de equilibrar las expectativas de las marcas con la autonomía de los influencers. Alfonso Fontalba, SEO Manager de la agencia, explica que las colaboraciones no pagadas buscan generar experiencias auténticas, pero la ausencia de etiquetas en estos casos sigue siendo una práctica común: en el caso de los acuerdos económicos, como le decimos al influencer lo que tiene que decir y destacar del restaurante, si le decimos que ponga que es una colaboración, pero cuando los invitamos le decimos que no lo especifiquen porque lo que queremos es que vivan la experiencia sin sentirse condicionados y se sientan libres de contar lo que quieran”.

    Vemos que la normativa no está del todo clara en algunos casos, pero ¿son realmente honestos los influencers a la hora de dar su opinión? Leticia Rodríguez (@leticiaroez) y Julia Solís (@pimientaysal) prefieren no compartir críticas negativas para no dañar negocios y aceptar solo colaboraciones con aquellos sitios que saben que le van a gustar. 

    Javier Hierro (@javihierrogarcia) defiende su derecho a la honestidad, incluso en colaboraciones pagadas, argumentando que su reputación depende de mantener una relación de confianza con sus seguidores: “A mí me están pagando por el contenido, no por la opinión. Mi opinión es la que es, y debo ser sincero para no perder credibilidad. Yo, antes que creador de contenido, soy periodista”. 

    Desde la perspectiva de los restaurantes, como indican Jesús Maya, chef de Enea, y Jaime Ruiz, propietario de Avareo, los influencers enfrentan críticas por parecer demasiado indulgentes con los locales que les pagan o invitan. Esto pone en entredicho su credibilidad, especialmente cuando no se diferencia claramente entre opiniones auténticas y las promocionadas.

    La transparencia no solo es un requisito legal, sino también un compromiso ético que define la relación de los influencers con su audiencia y con las marcas que representan

    Tercer plato

    Impacto de los influencers

    Imagina un restaurante donde los platos parecen obras de arte, con colores vibrantes y texturas que invitan a ser fotografiados. La luz cálida, el ángulo perfecto y un influencer gastronómico listo para compartir la experiencia con miles de seguidores. Así comienza el impacto positivo de los influencers en la industria, creando un boca a boca digital multiplicado por millones.

    Según Gourmedia y estudios como el de HubSpot, “The Ultimate Guide to Influencer Marketing”, este marketing de influencers ha demostrado ser una de las estrategias más efectivas en el sector gastronómico, ofreciendo un retorno de inversión considerablemente mayor que la publicidad tradicional.

    Julia Alcántara (@placer_de_comer) lo explica de esta manera: “Me han comentado bares que a partir de un video que hice, les aumentó la afluencia”. Testimonios similares provienen de Natalia Góngora (@nataliagones), quien asegura que algunos negocios incluso han ampliado plantilla tras sus vídeos. Los datos de IAB Spain, la mayor asociación mundial de comunicación, publicidad y marketing digital, confirman que un 22% de los usuarios en España han probado un producto o servicio recomendado por influencers, cifra que refleja el poder de estas recomendaciones.

    No obstante, las colaboraciones entre restaurantes e influencers, aunque transformadoras, también han traído consigo nuevos retos. Jaime Ruiz, propietario de Avareo, resalta la importancia de una gestión adecuada en estas relaciones: “nuestra experiencia fue buena,pero si no haces las cosas bien, la persona que venga por un influencer te pondrá una crítica en internet”. Esta reflexión subraya uno de los riesgos de depender únicamente del auge momentáneo generado por los influencers.

    Jesús Maya, chef y propietario de Enea, es más tajante: “La experiencia con los foodies no fue mala, pero es un público que no vuelve. Haces dinero durante un mes, pero es un alcance efímero”. Leticia Rodríguez (@leticiaroez) califica este fenómeno como un éxito fugaz, señalando que la fidelización depende, en última instancia, de la calidad del restaurante. Celestino Capita (@comiendoconcele) coincide: “Yo puedo ayudar al bar a conseguir gente, pero es el bar quien debe encargarse de mantenerla”.

    Djanco Burger aporta una reflexión adicional sobre los peligros de gestionar mal la relación con los influencers: “sería contraproducente estar constantemente introduciendo foodies a tu negocio, ya que tendría que ser una herramienta para realzar ciertos productos en momentos puntuales, no para trabajar con ellos todas las semana, porque puedes acabar dependiendo de ellos”.

    Las cifras de impacto inmediato, como el aumento de clientes o reservas tras la publicación de un vídeo, son impresionantes. Alfonso Fontalba, de la agencia Liten Lemon, señala que medir las conversiones reales, como las reservas directas, es complicado. En su lugar, se mide el crecimiento de seguidores en las redes sociales del restaurante y el nivel de interacción que los usuarios tienen con la marca en el ámbito digital, lo cual no siempre se traduce en clientes reales.

    Para ofrecer mayor claridad sobre este asunto, hemos realizado una encuesta a 90 personas de entre 18 y 65 años para conocer su opinión. Los resultados indican que el 64% ha visitado alguna vez un restaurante por recomendación de un influencer. Sin embargo, cuando se les preguntó qué es lo que más valoran a la hora de elegir un restaurante, un 58% indicó que prefieren la recomendación de un conocido, lo que pone de manifiesto la relevancia del boca a boca tradicional.

    Entre luces de neón, platos diseñados para cámaras y hashtags cuidadosamente seleccionados, el verdadero reto no radica en llenar un restaurante, sino en mantenerlo lleno mucho después de que las cámaras se apaguen.

    Cuarto plato

    La otra cara de la moneda

    El fenómeno de los influencers gastronómicos también tiene una cara menos amable, protagonizada por aquellos que intentan aprovecharse de su alcance para obtener comidas gratuitas, a menudo sin generar un beneficio real para los restaurantes. Un caso destacado fue el de Santi Temblador, propietario de El Cuelgue en Sevilla, quien fue señalado en una noticia de Antena 3 como “el hostelero que se ha rebelado contra los influencers”.

    Tuvimos la oportunidad de hablar con él para conocer más sobre su experiencia. Santi expresa un profundo rechazo hacia estas prácticas: “Siento que los influencers no sirven para nada. Solo quieren aprovecharse de nuestro trabajo y comer gratis, pero detrás de esa comida hay un esfuerzo que no valoran”. Su testimonio refleja el hartazgo de muchos restauradores que ven cómo su trabajo se trivializa cuando algunos creadores de contenido intentan obtener beneficios personales sin aportar nada a cambio.

    conversación que nos ha facilitado Santi Temblador, dueño de El Cuelgue, de dos influencers pidiendo comer gratis

    conversación que nos ha facilitado Santi Temblador, dueño de El Cuelgue, de dos influencers pidiendo comer gratis

    Este caso no es aislado en Sevilla. Jesús Maya, chef de Enea, también ha señalado que algunos influencers envían mensajes constantemente para pedir colaboraciones, pero añade: “Nos hemos dado cuenta de que no nos merece la pena regalar nuestro trabajo”. De manera similar, Jaime Ruiz, propietario de Avareo, destaca que a diario recibe solicitudes de influencers o famosos para comer gratis, una práctica que han decidido rechazar completamente, colaborando solo con aquellos perfiles que el restaurante selecciona de manera proactiva.

    Julia Solís (@pimientaysal) lamenta que estas situaciones perjudiquen la imagen de los influencers éticos: “Es fácil identificar quién lo hace por dinero y quién lo hace por gusto. Esto repercute enormemente en la gente que genuinamente lo hacemos por pasión, porque se pone en duda nuestra labor constantemente”. 

    conversación que nos ha facilitado Jesús Maya, dueño de Enea, de un influencer pidiendo una comida gratis para 3 personas

    conversación que nos ha facilitado Jesús Maya, dueño de Enea, de un influencer pidiendo una comida gratis para 3 personas

    Fuera de Sevilla, otros restaurantes también han levantado la voz en redes sociales para denunciar estas prácticas. Topik en Barcelona y Niza en Valladolid han compartido sus testimonios en twitter.  Estos resaltan un problema extendido en el sector gastronómico, donde la falta de profesionalismo de algunos influencers erosiona la confianza hacia aquellos que realmente aportan valor. Uno de los dueños de Topik Barcelona confirma esta situación: “En nuestro perfil tenemos futbolistas, actores, etc., y en ningún momento nos han pedido nada, han hecho publicidad sin interés alguno y sin esperar que les regaláramos algo a cambio, mientras que una famosa de MasterChef me ha llegado a pedir que la invitara a ella y a siete personas, lo que podría llegar a equivaler a 700 euros.”

    La visión crítica de hosteleros como Santi Temblador, Jesús Maya y Jaime Ruiz es un recordatorio de que, en la relación entre influencers y restaurantes, la ética y el respeto por el trabajo de los demás son fundamentales para construir colaboraciones genuinas y beneficiosas para ambas partes.

    fotografías de la izquierda:

    1. Santi Temblador, dueño de El Cuelgue
    2. Jesús Maya, dueño y chef de Enea
    3. Restaurante Avareo

    Quinto plato

    La estética por encima de la calidad

    Cada vez que preguntábamos a nuestros entrevistados sobre algún caso de restaurante que priorice la estética a la calidad sonaba el mismo nombre, Voltereta. Hemos intentado contactar con ellos, pero no hemos recibido ninguna respuesta. El caso de Voltereta, el restaurante inspirado en París que abrió en Sevilla en septiembre, es un ejemplo claro de cómo las expectativas iniciales, impulsadas por una fuerte campaña de marketing en redes sociales, pueden desinflarse cuando la calidad gastronómica no está a la altura de la experiencia visual que promete. En sus primeras semanas, Voltereta agotó sus reservas, pero la euforia pronto se desvaneció, y actualmente el restaurante tiene disponibilidad constante. De hecho, de los siete clientes entrevistadas que visitaron el lugar, solo una expresó satisfacción total, mientras que los demás destacaron que, aunque la experiencia visual era interesante, no regresarían debido a la falta de calidad en la comida.

    Julia Alcántara (@placer_de_comer) señala: “Voltereta, por ejemplo, ha tenido un boom, pero ha durado dos semanas. Dudo que, si no hacen cambios en la cocina, sigan estando en boca de todos”. Por su parte, Natalia Góngora (@nataliagones), agrega: “Los restaurantes más estéticos velan más por la experiencia que por la gastronomía, cuando se recomiendan estos sitios son más para personas que buscan experiencias o gente de fuera”. Esta crítica refleja una tendencia en crecimiento en la que los restaurantes priorizan la estética a expensas de la calidad gastronómica, una práctica que está llevando a una "europeización" de la ciudad, según Juan Antonio Aguayo  (@guiasevillana): “nos están europeizando y no a bien”.

    El fenómeno de lo "instagrammable" en la gastronomía se ve reflejado en el estudio de HubSpot sobre marketing de influencers, que subraya cómo la popularidad de los restaurantes en plataformas como Instagram ha dado lugar a una "cultura foodie" donde la estética visual y las experiencias únicas se valoran más que la calidad de los platos. Esto está afectando la autenticidad de la oferta gastronómica y generando una competencia feroz. Javier Hierro, periodista e influencer, argumenta: “A veces la estética sí se prioriza a la calidad del producto, pero los que apuestan por este modelo terminan cayendo por su propio peso porque no crean clientes fieles”. Esta presión por seguir las tendencias populares, a menudo en detrimento de la gastronomía auténtica, también ha sido reconocida por Jesús Maya, chef de Enea, quien señala: “La gran mayoría de restaurantes de Sevilla se basa en tener salas muy bonitas y coloridas, pero luego la calidad y el sabor son nulos”.

    El deseo de imitar a otras ciudades, como Madrid, ha sido destacado por Alfonso Fontalba, SEO de Liten Lemon, quien menciona que algunos restaurantes sevillanos han buscado agencias externas para seguir las tendencias que están funcionando en otras partes de España, “han apostado por cosas que ya están funcionando en Madrid”. Este fenómeno, según Daniel del Toro, chef y comunicador gastronómico, está llevando a Sevilla a perder su identidad: “La hostelería no puede fijarse solo en las redes, tenemos que fijarnos en nuestra identidad”.

    Este enfoque que prioriza la estética por encima de la calidad no solo está alterando la identidad gastronómica de la ciudad, sino también el perfil de los consumidores que buscan experiencias visuales sin importar el producto real. Esto pone en cuestión si Sevilla, famosa por su tradición culinaria, está sacrificando su autenticidad para unirse a una tendencia más globalizada y, posiblemente, efímera.

    Fotografías del restaurante de Sevilla de Voltereta

    La opinión de influencers y críticos...

    @evaavilauriel

    @alertafoodie

    @nataliagones

    @palomapozanco

    Sexto plato

    El papel de los críticos

    El papel de los críticos gastronómicos en la actualidad se encuentra en un terreno incierto, con la figura del influencer gastronómico ganando terreno. Para entender mejor cómo se han redefinido estas posiciones, hemos consultado a dos expertos en la materia: Txema Marín, crítico gastronómico con una trayectoria de más de una década, y Pepe Monforte, periodista gastronómico y creador de la web Cosas de Comé.

    Txema Marín, su recorrido profesional comenzó en el sector tecnológico antes de dedicarse al periodismo gastronómico, ha trabajado en medios como 7canibales, Viajes de National Geographic y su propia agencia Next Gastro. Para Marín, la diferencia fundamental entre influencers y críticos radica en la formación y el criterio. “Los influencers tienen seguidores, pero los críticos tienen opinión, criterio y formación”, destaca. Para él, es esencial que el contenido sea auténtico, y aunque reconoce la importancia de los influencers en el panorama actual, también considera que el papel del crítico es vital para ofrecer una visión más profesional. “Creo que el papel del crítico y el del influencer son complementarios, pero no contrarios”, comenta.

    Marín señala que en la crítica gastronómica existe una fuerte endogamia, en la que los críticos se dirigen más al sector que al gran público. Habla, además, sobre los intereses económicos que también existen detrás de las críticas, que pueden influir en la independencia de los críticos. “La libertad termina donde empiezan tus anunciantes”, afirma. Según Marín, los críticos de medios grandes, como ABC, enfrentan limitaciones debido a los patrocinadores. Menciona el caso de Pepe Monforte, quien tiene múltiples promotores, lo que podría reducir su libertad para emitir críticas negativas. “Pepe Monforte tiene 17 patrocinadores, lo que le impide hablar mal de ciertos productos”, subraya.

    Por su parte, Pepe Monforte reconoce la relevancia del influencer en el ecosistema gastronómico actual. En su opinión, aunque el crítico tradicional sigue siendo influyente en la alta cocina, en el día a día, su papel ha disminuido. "El crítico gastronómico tradicional ya solo tiene influencia en la alta cocina, pero en el día a día tiene poca". Él considera que tanto influencers como críticos pueden coexistir, cada uno con un enfoque diferente: “yo creo que si es posible que convivan influencers y críticos, es una nueva forma de hacer crítica gastronómica, lo que ocurre que de otra manera; antes también había críticos que no tenían ni idea, no vamos a engañarnos ahora”

    El panorama de los influencers gastronómicos está marcado por la responsabilidad que sienten al influir sobre las decisiones de los consumidores. Juan Antonio Aguayo (@guiasevillana) opina que en los próximos años los influencers se irán especializando más, y los que realmente disfrutan de la gastronomía se adaptarán a los críticos tradicionales, creando un ecosistema híbrido: "Los 5 o 6 influencers que realmente les gusta comer se adaptarán con los críticos, y eso será positivo".

    Julia Alcántara (@placer_de_comer) también reconoce la brecha entre influencers y críticos tradicionales: “el papel del crítico es mucho más importante, tienen más conocimiento sobre gastronomía”. Por otro lado, Miguel Gallego, (@miguedesevilla), destaca la cercanía con el público que ofrecen los influencers, lo que genera una relación más directa y auténtica: “Somos personas normales, y el público se siente más identificado con nosotros”. Aunque, si le preguntamos a los clientes su opinión, la respuesta puede sorprender, ya que un 85% de los encuestados declaró que confía más en la opinión de un crítico que en la de un influencer.

    La convivencia entre influencers y críticos gastronómicos no solo es posible, sino necesaria para el enriquecimiento del sector. Los influencers aportan visibilidad y cercanía, mientras que los críticos profesionales ofrecen un análisis más profundo y con base técnica. Sin embargo, en ambos casos, los intereses económicos juegan un papel importante y pueden influir en la independencia de las opiniones, lo que añade una capa de complejidad al panorama actual de la crítica gastronómica.

    Postre

    Para cerrar este menú con un buen postre es importante reflexionar sobre todos los platos. La era digital está transformando todas las industrias, incluida la gastronomíca. Sevilla, una ciudad pequeña con una cultura culinaria profundamente arraigada, se caracteriza por el placer de reunirse con amigos y familiares para compartir momentos, con una “cortá” en la mano. La llegada de los influencers gastronómicos está abriendo la puerta a nuevas experiencias culinarias, pero es esencial que estos restaurantes innovadores sigan apostando por preservar la identidad de la ciudad.

    Como señaló Pepe Monforte: “El fenómeno que estamos viviendo está contribuyendo a que la gastronomía se esté sintiendo mucho más por parte de todo el mundo”. Este ecosistema digital, donde críticos, influencers y hosteleros conviven, puede convertirse en una gran oportunidad para destacar los productos y valores andaluces. Sin embargo, todo dependerá de la ética y profesionalidad de quienes forman parte de este engranaje. Y no olvidar que una estrella vale más que un “like”. 

    Imagen realizada por Claudia Carral de la Giralda, Sevilla

    Imagen realizada por Claudia Carral de la Giralda, Sevilla

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