Los residuos de la pandemia del 2020

El impacto medioambiental por el consumismo producido como respuesta al Covid-19

El 2020 trajo una de las mayores crisis sanitarias que, lamentablemente, se convertirá también en una de las crisis medioambientales con mayores repercusiones para la humanidad.

La llegada de la Covid-19 a principios del 2020 supuso múltiples amenazas para nuestra sociedad, desde su impacto económico, social o político, hasta sus efectos sobre el medio ambiente. En un contexto global, la producción de residuos asociada a la pandemia, que sigue aumentando de manera exponencial, está vinculada a una serie de actividades económicas que están afectando directamente a nuestro ecosistema, sobre todo la producción en grandes cantidades de mascarillas para poder abastecer la necesidad frente a la crisis sanitaria, más su disposición errónea, está generando volúmenes de residuos alarmantes para nuestro planeta. 

Estamos acostumbrados a desenvolvernos dentro de una economía lineal: producir, consumir y desechar, estos patrones de consumo solo generan altos niveles de residuos. El plástico, siendo uno de los contaminantes asociado a nuestro consumo, ya era el mayor enemigo para el medioambiente y aunque se estaba trabajando arduamente para su disminución, desde el 2020 nos hemos visto forzados, en algunos escenarios, a seguir utilizando plásticos de un solo uso por cuestiones de higiene.

Entre los productos y servicios que más están contaminado el medio ambiente como efecto a la pandemia son los siguientes:

  1. Mascarillas desechables
  2. Guantes
  3. Bolsas plásticas
  4. Envoltorios de frutas y verduras
  5. Pajitas plásticas
  6. Botellas de desinfectante
  7. Envases de comida a domicilio
  8. Envíos + envoltorios  

Las mascarillas se han convertido en el principal producto de preocupación a nivel ecológico durante esta pandemia, por su demanda y corto ciclo de vida (las entidades de salud recomiendan que se cambien cada 4 horas). A continuación, veremos la diferencia entre los tipos de mascarillas que se deberían utilizar y su impacto ambiental como desecho.

Tanto en su producción como en su consumo el mercado de las mascarillas produce una serie de externalidades negativas para nuestro entorno ecológico. “Según los modelos realizados por la OMS el 3 de marzo del 2020, se calcula que se necesitan 89 millones de mascarillas médicas al mes para responder a la COVID-19, en el caso de los guantes de examen, esa cifra asciende a 76 millones, mientras que la demanda internacional de gafas de seguridad se sitúa en 1,6 millones al mes”. 

Teniendo en cuenta las cifras anteriores, las oportunidades económicas que se están presentando alrededor de estos productos es enorme, empresas como: The 3M Company (EE.UU.), Honeywell International Inc. (EE.UU.), Kimberly-Clark (EE.UU.), Owens & Minor, Inc. (US),  Cardinal Health, Inc. (EE.UU.) y otras empresas localizadas en China, entran en la categoría de mayores proveedores de suministros sanitarios.

EL mercado global de mascarillas se posicionó en el 2020 con un estimado de 87.1 billones de USD y proyecta una decaída de la tasa de crecimiento anual compuesto del -48.9% para el 2025, valorando el mercado en 3.0 billones de USD.   

La gran pregunta es:

¿Qué pasa con todas las mascarillas y demás residuos que se están produciendo gracias a la pandemia?

Al momento de escoger un tipo de mascarilla para protegernos debemos tener en cuenta una serie de factores que nos afectan, sobre todo lo que ocurre cuando las desechamos. Considerando que los niveles de consumo de las mascarillas quirúrgicas son mayores, por su precio, accesibilidad al público y protección, también son las que generan mayores niveles de polución. Las mascarillas desechables (mascarillas de un solo uso) se producen a partir de polímeros como el polipropileno, el poliuretano, el poliacrilonitrilo, el poliestireno, el policarbonato, el polietileno o el poliéster. Consisten en tres capas: una capa interna (fibras suaves), una capa media (filtro fundido) y una capa externa (fibras no tejidas, que son resistentes al agua). Las mascarillas desechables que llegan al medioambiente por su mala disposición son una nueva fuente emergente de fibras micro plásticas, que pueden degradarse, fragmentarse o descomponerse en trozos de partículas de menos 5 mm de micro plásticos en diferentes ecosistemas como: Océanos, bosques y selvas. 

Organizaciones como OceansAsia, están presenciando de primera mano múltiples olas de residuos como efecto de la pandemia: toneladas de plástico en mascarillas, guantes, empaques y demás artículos están cubriendo las orillas del mar, playas repletas de plástico y animales falleciendo a causa de esto. Según el último estudio publicado en diciembre del 2020 por OceansAsia, Masks on the beach, se establece que "1.560 millones de máscaras faciales entrarán probablemente en nuestros océanos en el 2020 y estas cifran son sólo la punta del iceberg; las mascarillas encontradas en diferentes ecosistemas y su mal disposición tardarán hasta 450 años en romperse, convirtiéndose lentamente en microplásticos. Se estiman que 4.680 a 6.240 toneladas métricas de máscaras faciales son sólo una pequeña fracción de los 8 a 12 millones de toneladas métricas de plástico que entran en nuestros océanos cada año”. 

Las externalidades negativas en el consumo de estos nuevos productos y servicios necesarios para combatir la pandemia son múltiples y en ascenso. Organizaciones como: OceansAsia, Ocean Conservancy, Oceana, Greenpeace y muchas más, están asumiendo los costes sociales asociados a la limpieza de los océanos y demás espacios naturales. Por otro lado, la actividad económica de estos productos: mascarillas, guantes, domicilios, envases, y demás plásticos de un solo uso que se están percibiendo como alternativas más higiénicas en este momento resultan en la producción de externalidades negativas como la muerte y contaminación de millones de especies, afectando de primera mano a la pesca y al agua que consumimos, la cual está repleta de microplásticos y, por ende, afectando directamente a nuestra salud.

El estudio de OceansAsia calcula que la contaminación por plástico le cuesta a la economía mundial una cantidad estimada de 13.000 millones de dólares al año. 

Nuestra sociedad se tiene que preguntar si estamos en un círculo vicioso lentamente, creando un  mal peor tratando de curar otro. Es claro, que la contaminación, y la saturación de residuos que producimos es mayor a la que el planeta puede manejar y es la tierra la que se trata de defender. Esto manifiesta en catástrofes naturales, pandemias y en la contaminación del agua y la comida. El aumento de residuos sólo provocará en un futuro nuestra autodestrucción, un costo que ninguna empresa, por más grande que sea, podrá asumir en un futuro.

Bibliografía

1. COVID-19 Mascarillas y contaminación por plásticos marinos - OCEANS ASIA

- Estudio realizado por Ocean Asia publicado en diciembre del 2020: Masks on the beach

2. Artículo científico: Covid-19 face masks: A potential source of microplastic fibers in the environment - Oluniyi O. Fadare - Elvis D. Okoffo / science of the total environment

https://sci-hub.st/10.1016/j.scitotenv.2020.140279

3. Face Mask Market by Nature (Disposable, Reusable), Type (Surgical, Respirator, Others), End-Use (Hospitals & Clinics, Industrial & Institutional, Personal/Individual Protection), and Region - Global Forecast to 2025

Face Mask Market Global Forecast to 2025 | MarketsandMarkets

4.¿Qué mascarillas tienen bajada de IVA y por qué? | Ahorro y Consumo (elmundo.es)

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