VIVIR DE LA MEDICINA ESTÉTICA
Todo empieza con una idea
Abrir un negocio conlleva muchos riesgos. Emprender es una opción que no es para todo el mundo; implica ser muy valiente, pero también consciente e inteligente respecto a los aspectos que pueden hacer de nuestro negocio un fracaso o un éxito. Cuando las hermanas Paula Martínez Girón y Marta Martínez Girón tomaron la decisión de abrir Chloe en noviembre de 2017 no solo fueron intrépidas, sino también sensatas; montaron un negocio basado en un novedoso ámbito del bienestar que parecía haber dado tan solo su pistoletazo de salida: la estética avanzada.
Tarjetas de Chloe, Clínica de Estética Avanzada en Montequinto. Imagen: Marta Jiménez Córdoba.
Tarjetas de Chloe, Clínica de Estética Avanzada en Montequinto. Imagen: Marta Jiménez Córdoba.
Después de 4 años, su plan de negocio ha demostrado ser más rentable de lo que podrían haber imaginado nunca. Chloe es ahora una clínica de estética avanzada con una agenda a la que apenas deja respirar, y un amplio catálogo de tratamientos para sus clientes. Además, pueden presumir de haber podido ampliar su plantilla de tres a cinco profesionales que se especializan en distintas áreas. Por una parte, como desde el inicio, cuentan con Paco Córdoba Palmero, encargado del departamento de Marketing y Relaciones Públicas, que ha desarrollado una labor esencial en el despegue del negocio a través de su promoción en la red social Instagram. Ahora la cuenta de Chloe (@clinicaesteticachloe), donde se publican desde los últimos tratamientos incorporados a su catálogo hasta el “antes y después” de los pacientes, tiene más de 1500 seguidores.
En los últimos años, al equipo que está en primera línea se han incorporado Nerea Osto Méndez y Carolina Otero Lucía. Por tanto, el grupo ahora cuenta con tres técnicas en estética (Paula, Marta y Nerea) que se centran en el área de la estética avanzada.
Paula Martínez Girón en Chloe. Imagen: Marta Jiménez Córdoba.
Paula Martínez Girón en Chloe. Imagen: Marta Jiménez Córdoba.
Sin embargo, el paso que cambió de forma parcial su modelo de negocio fue la incorporación de Carolina Otero Lucía, licenciada en Medicina por la Universidad de Cádiz y con un máster en Medicina Estética. La presencia de una médica estética ha permitido que la diferenciación del tipo de servicio que ofrece Chloe haya dado un salto abismal. Esta ventaja competitiva no es solo la que favorece a mantener el negocio a flote, sino a tomar presencia en un tipo de mercado que invade el sector estético cada vez más.
El catálogo de Chloe es muy diverso gracias a la decisión de invertir en aparatología con alto potencial y muchas posibilidades en lo que a tratamientos se refiere.
Algunos de sus aparatos médicos son la Radiofrecuencia Lavatron; permite tratamientos faciales o tratamientos corporales como la disminución del volumen, la reducción de la celulitis o la eliminación de la piel naranja, o la IPL (Luz Pulsada Intenta); capaz de solucionar problemas de acné, de pigmentación de manchas o vasculares como las arañas vasculares. Tampoco faltan los aparatos de depilación y eliminación definitiva (láser diodo) del vello.
Las últimas novedades son los tratamientos de presoterapia ballancer; para mejorar la circulación, aliviar las piernas cansadas o reducir el volumen, y los tratamientos de criolipolisis; una técnica que elimina las células adiposas mediante el enfriamiento y una aplicación superficial.
Paula Martínez asegura que los tratamientos más demandados por los clientes en el ámbito de la estética avanzada suelen ser los corporales para adelgazamiento, los de volumen y flacidez, y en faciales los de corrección de arrugas profundas, manchas o problemas de acné.
Desde el ámbito de la medicina estética, los tratamientos se clasifican en aquellos que se realizan con ácido hialurónico (relleno de labios, reposición de pómulos, rinomodelación, remodelación de glúteos…) o con bótox (reducción de arrugas o corrección de bruxismo).
La doctora Carolina Otero Lucía confirma que los tratamientos más demandados a nivel de rostro son la reducción de las arrugas de expresión a través del bótox, y los rellenos de labios. A esto se añaden otros que también son muy solicitados como la reestructuración para reposicionar tejidos, los estimuladores de colágeno para reducir la flacidez de la piel, y especialmente la aplicación del ácido hialurónico corporal en el glúteo. Todo esto varía mucho según la época del año, por ejemplo, en invierno se observa que se produce un incremento de los peelings y las vitaminas para la piel.
El perfil de cliente que más acude a los tratamientos de medicina estética son los millennials; rondan entre los 25 y los 45 años, siendo el 90% mujeres, y solo el 10% hombres. Aquí se refleja una de las tendencias de nuestra sociedad que es cada vez mayor: la cirugía estética se está normalizando, año tras año se vuelve más accesible y aceptable entre los jóvenes especialmente. Algunos interpretan esto como retrasar el impacto del envejecimiento y transformar los cuerpos jóvenes para que se ajusten a las normas sociales.
Así, surge la cuestión: ¿necesito cambiar mi aspecto físico para estar guapo/a?
El doctor Joan-Pere Barret, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, constató en una conferencia que la decisión de someterse a un tratamiento médico estético debe ser siempre meditada, pero debemos aceptar el hecho de que para muchas personas supone recuperar o alcanzar la seguridad o confianza en sí mismas. De esta forma, reconoce que en la medicina estética no debemos buscar un sustituto al esfuerzo para reforzar nuestra autoestima, sino que debe ser un recurso a nuestra disposición para realizar cambios que nos ayuden a mejorar nuestra imagen. Se trata más bien de una cuestión de equilibrio psicológico, de saber que, en caso necesario, puede llegar a ayudarnos.
La doctora Carolina Otero también comparte esta postura. Argumenta que el médico estético debe tener muy claro que cada paciente es como es, con un físico que le caracteriza; su labor se trata de potenciar la belleza única de cada uno. El caso del maquillaje puede servir para entender esta idea: ¿por qué nos maquillamos? La mayoría lo hacemos para vernos mejor y potenciarnos dentro de nuestra esencia, no para cambiarnos totalmente. Carolina defiende que la medicina estética está para ayudarnos, no para transformarnos. Los médicos ayudan a mejorar la autoestima de sus pacientes; en cierto modo, actúan como una especie de psicólogo.
Sin embargo, la doctora alerta que, debido a la exposición de los jóvenes a las redes sociales, especialmente a los conocidos filtros de Instagram, crean unas expectativas de cambio que distan de ser reales. Muchas veces aparecen en consulta solicitando un retoque que les de un aspecto exactamente igual al que tienen con algún filtro de Instagram. Ya no quieren parecerse a los famosos, sino más bien a los filtros de las redes sociales.
Joan-Pere Barret. Imagen: Canal Historia.
Joan-Pere Barret. Imagen: Canal Historia.
Doctora Carolina Otero Lucía. Imagen: Marta Jiménez Córdoba.
Doctora Carolina Otero Lucía. Imagen: Marta Jiménez Córdoba.
Según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Estética, un 35,9% de la población española (la mayoría mujeres) se somete a tratamientos de medicina estética, lo cual supone un aumento del 5,4% desde 2016. Este target de pacientes, más joven, recurre a los tratamientos para mejor su autoestima, y son las redes sociales los medios que más utiliza para informarse. Según la organización, esto se debe a la difusión de la medicina estética en las plataformas digitales como Instagram, y la afluencia que tienen sobre los jóvenes.
Otro análisis de Facebook reconoció que Instagram puede afectar a la autoestima de los usuarios ya que influye en la percepción de las imágenes que tienen sobre ellos mismos, sobre todo de las mujeres más jóvenes. Así, recoge que cuando un alto porcentaje de esta población se siente mal con su cuerpo, Instagram les hace sentir peor.
El fenómeno no se extiende solo a los jóvenes, también a los menores de edad. Las cifras demuestran que los niños y adolescentes están cada vez más obsesionados con su cuerpo y por su belleza. Según la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE), las intervenciones quirúrgico-estéticas de menores en España representan ya el 1,5% de todas las que se realizan.
En Inglaterra se han prohibido los tratamientos con bótox y ácido hialurónico en los menores de 18 años por la preocupación ante el aumento de intervenciones registradas el último año.
La entonces secretaria de Estado de Salud Mental del país, Nadine Dorries, explicó que las autoridades habían detectado un notable aumento de estos tratamientos entre los menores y aseguró que acudían a consulta en busca del “rostro de Instagram”. También señaló que ningún niño necesita procedimientos cosméticos, a no ser que sea por razones médicas, porque todavía no han completado su desarrollo físico y mental.
De hecho, las intervenciones de medicina estética están desaconsejadas para los menores por las propias compañías que comercializan bótox y ácido hialurónico. La presidente de la SEME, Petra María Vega, explicó que en la ficha técnica de los compuestos está indicado que no se deben suministrar a los menores de 18 años.
Petra María Vega. Imagen: Style International.
Petra María Vega. Imagen: Style International.
La doctora Carolina opina que pese a no existir límite de edad para someterse a un tratamiento de medicina estética (ya que un menor puede hacerlo con la autorización legal de su tutor), no es recomendable que sea haga por la misma razón expuesta anteriormente: la estructura de la cara cuando los niños tienen menos 18 años no es definitiva, y con la suma de los años cambiará en gran medida. La labor del profesional debe ser ética, e informar siempre y educar al paciente, independientemente de su edad, de los riesgos que puede conllevar cada tratamiento.
Porque sí, la medicina estética conlleva muchos riesgos. Ha sido el intrusismo en este sector lo que ha hecho que se vean incrementados. Por ejemplo, si no se realiza adecuadamente, un relleno puede llegar provocar una ceguera o una necrosis.
Por nuestra salud, resulta fundamental acudir a centros donde los profesionales tengan la formación y las herramientas necesarias para tratar con nuestro cuerpo. Vivir de la medicina estética puede ser un plan de negocio muy atractivo para muchos, pero solo aquellos que cuenten con los profesionales adecuados serán los que puedan sobrevivir.
Especial agradecimiento a todo el equipo de la clínica Chloe.
Instagram: @clinicaesteticachloe
Sala con aparatología en Chloe.
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Aparatología de Chloe
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Chloe, Clínica de Estética Avanzada
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