Bolsos personalizados en Sevilla: nos adentramos en el taller de la creadora Carmen Herrero
“Le pongo cariño y creo que al final eso es lo que se ve en cada pieza”
20 de octubre, seis de la tarde, me dirijo a la calle San Luis 70, situada en la Macarena. En un antiguo corral de vecinos convertido ahora en un espacio dedicado a los artesanos modernos, donde, además de tener sus talleres, viven estos creadores, se ubica "Rompemoldes, espacio de creación artesanal". Aquí nos citamos con Carmen Herrero, propietaria de Carmen Herrero complementos.
Carmen es licenciada en Derecho, pero como nos cuenta en este encuentro: “los azares de la vida me llevaron a montar este negocio de complementos, sobre todo basado en la artesanía”. Sus comienzos estuvieron provocados por esa inercia de la artesana de crear todo aquello que tuviera que ver con los trabajos manuales: arreglar muebles, pintar, decorar, entelar… “Lo primero que creé fueron unos tocados muy pequeñitos que monté en unas piezas de resina que había pintado para mi madre, entonces hice unas fotos muy bonitas y las colgué en Facebook, y así empezó todo”, nos cuenta Herrero. De ahí comenzó a interesarse por los mercadillos que se pusieron de moda en diferentes zonas de Sevilla: como el Parque de María Luisa, los Bermejales… y las ferias que se hacían en los barrios. Este auge estuvo provocado porque muchos artesanos hacían cosas, pero no tenían dónde exponerlas de forma asidua (exceptuando la Feria de la Artesanía o el Mercado de artesanos del Postigo), ni tampoco una infraestructura detrás para hacerlo.
Tiempo más tarde llegó un momento decisivo en la vida de la artesana, ya que tenía que decidir por qué camino tirar; si seguir ejerciendo la profesión para la que se había formado o apostar todo por el negocio que había comenzado a crear. “Decidí seguir con el negocio y apostar con él. En esa época trabajaba en otras cosas por las mañanas y por las tardes me dedicaba al negocio, e iba ahorrando para poder alquilar un local, empezar a comprar material e ir produciendo”.
El primer local donde comienza a funcionar es en la calle Conde de Barajas, en el centro de Sevilla: “era lo más chico del mundo, se caía todo cada vez que venía alguien”. Allí empezó vendiendo y alquilando tocados, ya que en aquella época estaban muy de moda: “tenía clientas a las 11 de la noche recogiendo pamelas, aquello era un tinglao”. Un año más tarde le surge la oportunidad de mudarse, junto con 19 artesanos más, al lugar donde se ubica ahora, donde me cuenta que ha evolucionado en todos los sentidos y mucho más rápido.
Carmen Herrero ahora se dedica principalmente a la fabricación de porcelana, complementos de boda, tocados y bolsos personalizados.
Nos interesamos por este complemento y consultamos para ello las maravillosas revistas de los años 20 que se pueden descargar en la web de la Biblioteca Nacional, en su hemeroteca digital. Carmen nos cuenta algunas curiosidades sobre este accesorio.
El bolso es un complemento que se ha llevado desde que el mundo es mundo; es decir, ya en Egipto lo utilizaban para llevar las semillas, en la Edad Media se utilizaban las limosneras –tanto lo señores como las señoras, para llevar un poquito de dinero– y es un producto que ha ido evolucionando y que hoy está volviendo a sus orígenes. Por ejemplo, las limosneras pueden ser nuestros monederos de ahora o nuestras bolsitas para llevar el maquillaje. A fin de cuentas es una pieza que, tenga la forma que tenga, te va a hacer falta para cuando vayas a algún lugar, para transportar cosas, por lo que podríamos afirmar que es un complemento indispensable.
En esos periódicos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, como La Moda Elegante, La moda elegante ilustrada, El eco de la moda o el Correo de la moda, encontramos en estos objetos otras utilidades como: carteras y bolsas para servilletas, estuches rígidos para corsés, bolsos para labores, bolsas para zapatillas y medias, limosneras, y toda clase de bolsos de mano. También podemos consultar patrones, información sobre tejidos y usos de este complemento. Entonces, igual que hoy hace Carmen, la belleza de estos accesorios también era una cuestión de artesanía.
Ahora centrándonos en los bolsos de Carmen Herrero y en cómo es su proceso de creación, me explica detalladamente cómo lo hace: “Lo primero que hay que diferenciar es si lo elijo yo personalmente o es por encargo de una clienta”.
Una vez identificado, si se da el primer caso, Herrero elige tejidos que le gustan, ya que conoce las tendencias, lo que se lleva o se va a llevar. También tiene que estar al día de lo que le gusta a las mujeres, sean jóvenes estudiantes o madres trabajadoras, porque cada una tiene unas necesidades. "Cuando somos más jovencitas llevamos un bolso pequeño y ahí cabe todo, pero cuando empezamos a trabajar tenemos otras necesidades y queremos un bolso ligero, pero que sea grande, aunque del tamaño justo para manejarse en el día a día", todo eso lo tiene en cuenta a la hora de crear. Primero hay que elegir el tejido, qué refuerzo necesita en función del tipo de tela, y los detalles del interior. Después hay que medir, medir todo muchas veces, porque la medida es la perfección. Tras esto, hay que cortar cuidadosamente el tejido, ayudándote de cartabón, escuadra, regla, etc. Cortados los tejidos y hechas las piezas, se hilvanan a mano (es pasar uno hilos para que las piezas vayan encajando) y luego se pasa a máquina; todo ayudado con mucha plancha y, luego, se vuelve a medir para poner todos los cierres, bolsillos, las asas de los bolsos...“requiere de mucha concentración”.
Si se diera el segundo caso, la clienta tiene que escoger le tejido, teniendo en cuenta la variedad que se ofrece en el taller. Además la artesana puede trabajar cualquier tipo de tela. Igualmente, se puede escoger el tamaño y la inscripción bordada que se le quiera poner, como, por ejemplo, las iniciales. El forro queda en sus manos: “si dejara que las clientas también eligieran el forro me volvería loca”.
Los bolsos que realiza Herrero están creados desde cero por ella, y, cada vez más, son bolsos personalizados.
¿Por qué esto de la personalización?
La artesana lo explica: “podemos encontrar dos explicaciones; primero es que se han llevado siempre, porque en la Edad Media se llevaban ya las limosneras y se bordaban las iniciales, entonces era un sigo distintivo y, segundo, porque en la actualidad también lo es sobre todo en la situación en la que vivimos. Las crisis hacen que los productos que son para a uno mismo, que son especiales, que te hacen sentir bien, que te hacen sentir única, tengan un valor especial, aunque en la actualidad se hable de añadido. Es especial porque es una cosa para uno, para disfrutarla y que además es única. Porque, aunque se hagan dos bolsos del mismo tejido nunca van a ser iguales”.
Con sus bolsos Carmen Herrero ofrece la oportunidad de hacerlos al gusto de la clienta de principio a fin, es decir; puede elegir el color de las asas, el tipo de textil, el tamaño y por supuesto las iniciales bordadas. Todo esto es en lo que se basa el negocio de la creadora, dicho de otra forma, son muchas las características especiales y esenciales que lo distinguen. Además de la creación de bolsos, aconseja a las clientas, cuando van al taller, escoger el tejido, ya que esto hace que se sientan especiales, también los acabados, los forros... Este trato es único: “le pongo cariño y yo creo que al final eso es lo que se ve en cada pieza que sale del taller”. Igualmente, las ayuda con su look y esto también hace que las clientas se sientan seguras. Y todo ello provoca que tenga fidelidad en sus clientas y que se produzca el fenómeno del boca-oreja y que su negocio siga creciendo.
“Tenía un jefe que, en la última entrevista de trabajo, me dijo que hay tres maneras de emprender un negocio: o tienes capital, o te prestan capital, o trabajas todas las horas del día”. Con esta anécdota Carmen me explica que la última opción fue su fórmula de trabajo; invertir todas la horas del día, intentar hacer un producto de calidad, comprar siempre materiales buenos, repasar y hacer mil veces las cosas hasta que salen bien. Porque al final, lo que te ayuda es tener un poco de éxito es todo eso: hacer un buen trabajo, que la gente hable bien de ti y tratar de mejorar cada día, esta es la pieza fundamental.
