Un día en Lalita Café
Es una tarde fría de noviembre, pero nosotras tenemos una cita que nos calentará el corazón.
Visitamos la cafetería Lalita Café, situada a escasos metros del estadio del Sánchez Pizjuán, en Sevilla. En otra situación nos quejaríamos, pero el lugar es tan acogedor que dejamos nuestro orgullo bético a un lado.
Desde la calle podemos divisar a través de una gran cristalera la cocina donde toda la magia ocurre. Nada más cruzar la entrada, un delicioso olor a café y dulce nos agita por completo. A nuestra derecha encontramos en display una enorme selección de dulces y pasteles tanto veganos como no: tarta de manzana, de nueces y caramelo, de chocolate, de galletas y de zanahoria; palmeritas de chocolate o yema, croissants, brownies… Se nos hace la boca agua.
Nos reciben calurosamente Lola y Carlos, una pareja emprendedora andaluza-madrileña que nos abre las puertas de su casa y nos invita a conocer más sobre este pequeño enclave en el barrio de Nervión.
Nada más llegar, Carlos nos invita a un café. Empezamos con buen pie. Entrar en Lalita es desconectar de todo, incluso hay un cartel en el que podemos leer “f*ck wifi”, el cual nos anuncia que este lugar es distinto a otras cafeterías de Sevilla. Es como estar en casa. Es muy acogedor y, con buena compañía, un gran plan de invierno.
Carlos nos deja pasar a la cocina, donde conocemos a Lola (su mujer) y Bella, la única empleada del local. Allí observamos cómo hacen cada cosa con mucho amor y dedicación, y conversamos con Lola sobre los inicios de la cafetería.
“Me formé durante tres años y estuve trabajando en un restaurante Estrella Michelín, pero no me gusta que me manden así que decidí junto a Carlos abrir un local por nuestra cuenta. Yo estoy especializada en pastelería y Carlos es profesional en gestión hotelera y realizó cursos de barista, por eso él está al frente y yo detrás en la cocina”.
En 2012 abrieron su primera pastelería en Montequinto, en la que ellos mismos hacían y vendían productos para llevar. En 2015 decidieron mudarse a la ciudad y abrir Lalita Café en Nervión.
¿Por qué creéis que la gente sigue volviendo a vuestra cafetería?
Somos muy transparentes -literalmente, la única división entre la cocina y la cafetería es una gran cristalera-. Usamos solo productos naturales y frescos, nada de lo que veas aquí es congelado. Hacemos toda la bollería, pasteles, panes, zumos, cafés… al final la gente demanda calidad y cosas bien hechas. También tenemos un local muy acogedor. Los clientes que vienen entran buscándonos, vienen buscando nuestros productos porque alguien les ha hablado de nosotros o porque nos han visto en redes.
El trabajo detrás de este pequeño local es enorme. Viendo el éxito y reconocimiento de su labor, nos preguntamos si no piensan en una ampliación en el futuro. “Lo hemos pensado, pero es complicado”, nos comentan ambos.
A pesar de no tener miras a ampliar su negocio en un futuro cercano, no dejan de innovar. Su última novedad son las Cajas Mágicas, pensadas para aquellas personas que no tienen tiempo de parar un rato a tomar algo en la cafetería, pero les gustaría disfrutar de los dulces de Lalita. Estas Cajas Mágicas (8€) contienen una selección de varios productos de bollería y pasteles. La ilusión y emoción por descubrir qué te ha tocado al abrir la caja es donde recae la magia de todo ello.
Tras pasar la tarde entera con ellos, dan las 18.00. Es hora de cerrar. Ahora, debido al coronavirus, se ven obligados a reducir sus horarios de apertura al público. Es una situación difícil, pero de la que esperan salir victoriosos. El trabajo duro tiene sus recompensas y eso es algo que definitivamente hemos podido ver esta tarde. Nos despedimos, pero no por mucho tiempo. Sabemos que volveremos. Una vez que descubres Lalita es imposible no repetir.
Imágenes que dan hambre. ¡Haz clic para ver todas las fotografías de Lalita Café!
