Voces de futuro
¿Qué es ser joven en 2021? ¿Cuáles son sus ambiciones?
Loïc, Anna y Amalia: la historia de tres jóvenes que probaron suerte en Bruselas, la capital europea
Ellos tres salieron de España para buscar un futuro mejor o, simplemente, un futuro. Los tres viajaron a Bruselas, la llamada capital europea, para probar suerte. La ciudad es sede de muchas instituciones europeas, lobbys, oenegés, consultorías, etc.
Cada septiembre miles de jóvenes españoles llegan a la capital belga en busca de nuevas oportunidades. El principal atractivo de la ciudad para la juventud no es, desde luego, su belleza o cultura (que la tiene) sino la búsqueda de un oportunidad laboral que les permita formarse y crecer profesionalmente. Su objetivo es también el de adquirir experiencia y que su esfuerzo sea reconocido.
Muchos de ellos no han tenido otra opción que salir fuera de su país para poder salir del túnel de la precariedad. Otros, interesados en asuntos europeos, buscan hacerse un hueco y crear conexiones en la llamada "burbuja de Bruselas". Sea como sea, miles de jóvenes se reúnen en Bruselas sin vuelo de vuelta aunque muchos de ellos desearían volver a casa si las condiciones del mercado de trabajo fueran estables.
Gran parte de los jóvenes exiliados que llegan a Bélgica desde España, lo hacen tras haber conseguido una beca en alguna de las instituciones europeas como el Parlamento o la Comisión Europea. Estas son remuneradas considerablemente bien (alrededor de 1.200€ al mes).
La ciudad aún sigue tratando de recuperar la normalidad tras una pandemia en la que el teletrabajo ha sido la norma y los jóvenes llegados de todas partes de Europa, que habían tenido la oportunidad de trasladarse para vivir la experiencia, lo han hecho desde cuatro paredes.
Loïc Verstrepen, 24 años
"Por desgracia nos dirigimos hacia un acantilado y parece cada día más difícil imaginarse un futuro. Comprar una casa hoy en día es un unicornio"
Loïc es uno de los "cerebros fugados" y así lo siente. Cuando se graduó de Periodismo por la Universitat de València y tras haber hecho prácticas en varios medios como la Agencia EFE, se mudó a Reino Unido para cursar un máster en Relaciones Internacionales.
"Cuando acabé el máster, después de incontables postulaciones de empleo sin respuesta alguna, conseguí una plaza como becario en el Parlamento Europeo. Después volví a Madrid unos meses para cubrir una baja por maternidad en la European Pressphoto Agency y ahora estoy en proceso de mudarme de vuelta a Bruselas para volver a trabajar con el Parlamento Europeo", explica el joven de 24 años.
"Nadie se va porque detesta España, nos vamos porque es el mejor proyecto de futuro a nuestro alcance"
Él siempre tuvo la ambición de irse al extranjero pero, más allá de esto, las oportunidades que ofrece España "son patéticas, especialmente cuando uno ha visto el tipo de condiciones que hay fuera", sentencia. El joven, como muchos otros veinteañeros con experiencia y formación considerable, argumenta que nadie se va porque detesta España: "Nos vamos porque es el mejor proyecto de futuro a nuestro alcance"
Además, respecto a las condiciones laborales, detalla que, en su ámbito profesional, el falso autónomo, los contratos de seis meses como mucho, la sobreexplotación de becarios y las prácticas no pagadas son prácticas habituales: "Al final, acabamos con un mercado de trabajo en el que las empresas dependen de empleados de usar y tirar, como quien usa una cámara desechable". Esta cultura empresarial contrasta con lo que uno se encuentra fuera.
Ser joven en 2021 es un “veremos qué pasa”
La palabra meritocracia se ha escuchado mucho en los últimos años, pero los jóvenes están hartos de lo que consideran un mito: "Sintiéndolo mucho, el mérito tiene tanto o menos que ver con el éxito que la suerte y las condiciones socioeconómicas con las que uno empieza su recorrido", puntualiza Loïc.
Para él, como para muchos jóvenes hoy en día, ser joven en el año 2021 es desesperante y frustrante (aunque también puntualiza que muy divertido por la cantidad de estímulo y de ocio de nuestro alcance).
Cuando le preguntamos por lo que significa ser joven en estos tiempos, su respuesta el clara: "Por desgracia nos dirigimos hacia un acantilado y parece cada día más difícil imaginarse un futuro. Comprar una casa hoy en día es un unicornio. Independizarse del núcleo familiar es un privilegio inaccesible para muchos por debajo de los 30 años. El cambio climático empieza a ser algo más que un párrafo olvidado en los libros de texto educativos. Ser joven en 2021 es un 'veremos qué pasa'."
Loïc Verstrepen, 24 años.
Loïc Verstrepen, 24 años.
Loïc Verstrepen, 24 años.
Loïc Verstrepen, 24 años.
Loïc Verstrepen, 24 años.
Loïc Verstrepen, 24 años.
Anna Cortés, 26 años
Anna tiene 26 años y acaba de llegar a Bruselas en busca de mejores oportunidades laborales. Tiene dudas sobre ella es parte de la "fuga de cerebros" ya que abandonó España hace escasas semana. De momento, se queda en la capital belga por 6 meses. Después, el tiempo dirá.
"Considero que, para evitar la fuga de cerebros, el país debería optimizar las condiciones laborales del trabajador joven", explica la joven. Resulta fundamental que las empresas y organizaciones de nuestro país apueste por los nuevos talentos, confiando en ellos y ofreciendo oportunidades dignas.
Anna afirma que el problema central es que un trabajador nuevo debe ser como un “hombre o mujer orquesta” para reducir costes. "Este tipo de perfil que estamos adquiriendo por la demanda del mercado nos obliga a conocer múltiples campos más allá de la especialización que hemos seleccionado con nuestros estudios universitarios, restando oportunidades al resto de candidatos, pero generando incertidumbre en los conocimientos que puedes ofrecer", detalla la joven.
"Perdí mi último trabajo durante el confinamiento y después fue imposible encontrar nuevas opciones. Volví a formarme y las ofertas en España seguían sin aparecer".
Anna llegó a Bruselas hace un mes con ganas de conocer mundo pero sobre todo con el objetivo principal de buscar (y conseguir) nuevas oportunidades que permitan descubrir y explorar sus capacidades y demostrar al mundo que los jóvenes, cuando se les da la oportunidad, pueden llegar a ser grandes profesionales.
La joven argumenta que no está dispuesta a volver atrás en su carrera profesional, tiene claro a qué se quiere dedicar y decidió probar suerte en el extranjero, donde existe una mayor cantidad de ofertas: "Me plantee salir de España, cuando me di cuenta que si me quedaba, pasaría los días en casa buscando empleo. Una situación que seguramente me habría llevado a un nuevo trabajo con el que no estar a gusto".
"No veo mi futuro. Estoy en una situación de incertidumbre realmente elevada"
Anna, como la mayoría de jóvenes de nuestro país, quiere encontrar aquello que le haga realmente feliz a nivel laboral, quiere llegar a casa al final de la jornada y sentirse orgullosa de su trabajo. "Parece idealista, pero conozco gente que lo ha encontrado, es lo que mismo quiero para mí" y es lo que ahora mismo está buscando, pero en el extranjero, fuera de España.
"No veo mi futuro. Estoy en una situación de incertidumbre realmente elevada", se lamenta. Asimismo, añade que un elemento necesario para poder optar a una oportunidad digna en el extranjero es la capacidad lingüística. A pesar de ello, reconoce que, si vuelve a España, "la búsqueda de empleo seguirá siendo complicada". A largo plazo, espero y deseo encontrar un trabajo que me valore y que me ofrezca un buen ambiente laboral para desarrollarme como profesional.
Anna Cortés, 26 años
Anna Cortés, 26 años
Anna Cortés, 26 años
Anna Cortés, 26 años
Anna Cortés, 26 años
Anna Cortés, 26 años
Amalia de Siles, 25 años
"Mi objetivo a largo plazo en conseguir trabajo fuera de España"
Amalia estudió el doble grado en Ciencias Políticas e Historia en una universidad de Madrid. Después de haber hecho varias prácticas no remuneradas, se graduó en 2019 y fue a Bruselas a probar suerte. Allí empezó un máster en Gobernanza Internacional y Europea.
"Tuve mis primeras prácticas en el verano de 2018 en el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Después de esa experiencia, hizo otras prácticas en un despacho de abogados. Ambas sin remunerar, aunque en esta última ocasión la contrataron durante un par de meses con un contrato de alrededor de 500 euros.
"Principalmente creo que, en el ámbito laboral, los jóvenes seguimos teniendo unas condiciones muy precarias y, además, ciertas profesiones fuera de España están mucho más valoradas que aquí", asegura la joven.
Amalia tiene actualmente 25 años y reside en Madrid. Allí trabaja como consultora de inmigración y recibe por ello 965 euros al mes, el salario mínimo interprofesional establecido en nuestro país.
"Bruselas tiene unas oportunidades que en España no existen"
Amalia puntualiza que, generalmente, las personas que deciden arriesgarse por buscar trabajo fuera de sus ciudades cuentan con una inquietud que les hace tomar la decisión de arriesgarse en busca de algo mejor, también suelen ser personas que ya han tenido experiencias internacionales.
"En cuanto acabe la carrera decidí hacer un máster en Bruselas para tener más facilidad a la hora de buscar trabajo: Bruselas ofrece unas oportunidades que en España no existen", asegura Amalia.
A pesar de que ella trabaja en Madrid, su objetivo es ganar experiencia profesional para conseguir un trabajo en el extranjero a largo plazo.
"Antes de la pandemia los jóvenes estábamos en una situación de considerable precariedad y esta precariedad ha aumentado exponencialmente en los últimos meses. Veremos cómo salimos de esta", concluye.
Amalia de Siles, 25 años
Amalia de Siles, 25 años
Amalia de Siles, 25 años.
Amalia de Siles, 25 años.
This is only a preview. Start publishing!
Enquire now
This is only a preview.
Start publishing!
Subscribe now to begin publishing your Shorthand stories. All plans offer flexible hosting options, best-practice training & online support.
Enquire nowAs used by
- BBC
- Dow Jones
- ADWEEK
- Sky News
- Honda
- Save The Children
- World Health Organisation
- University of Houston
- RELX
