El true crime goza de gran popularidad y la llegada de las plataformas digitales impulsa aún más su consumo, hasta alcanzar el 2,3% de la demanda de programas. ¿Por qué a la audiencia le gustan los crímenes reales?

En la era de los servicios de streaming, como Netflix o Amazon Prime, los crímenes reales se adaptan, su demanda aumenta y se convierten en uno de los géneros más populares de la actualidad.

El "true crime a la carta" conquista todos los formatos. Las aplicaciones de vídeo bajo demanda apuestan por este estilo narrativo y crean su propio apartado. Solo en España se produjeron 12 documentales entre el 2016 y el 2021. Además, los expertos y los consumidores explican por qué este fenómeno provoca juicios paralelos desde los salones de las casas.

Claudia, de 22 años, afirma que descubrió el true crime a través de plataformas como Netflix. Su experiencia representa a muchas otras personas que conocen esta modalidad o la identifican bajo este nombre gracias a los nuevos soportes.

Los resultados de un cuestionario dirigido a internautas reflejan un creciente interés por esta temática. La mayoría de los consumidores accede a estos contenidos a través de portales en línea, muy por encima de los modelos tradicionales. Además, el 23,1% manifiesta que en algún momento llegó a empatizar con los criminales. Consulta en este quiz las respuestas.

Los fans del true crime

La versatilidad del true crime permite su difusión en distintos canales (televisión, películas, libros, podcast, vídeos, artículos, foros). Esta variedad facilita su consumo, hasta el punto de que el 35% de los estadounidenses acceden a este contenido al menos una vez por semana.

El público acepta rápidamente la adaptación del género a los nuevos formatos, sobre todo, tras el lanzamiento de las series Making A Murderer y The Jinx: The Life and Death of Robert Durst, que impulsaron este tipo de contenido. La serie Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, constituye otro ejemplo destacado, tras alcanzar la cuarta posición en el ranking de las series de Netflix más vistas en el mundo tras su estreno.

Las series no son las únicas que cuentan con un buen posicionamiento. Los pódcast de crímenes reales crecen progresivamente entre 2006 y 2024. Hoy representan el 24% de los podcast mejor clasificados y se posicionan como uno de los temas más populares entre los oyentes.

A pesar de la metamorfosis de los soportes, el género mantiene una fuerte vinculación con el público al tratarse de una narrativa que existe desde hace siglos.

“Se le está dando otro formato a algo que siempre ha existido y que siempre va a existir, porque estas cosas, desgraciadamente, van a seguir pasando”, explica la periodista Alejandra Lozano, quien publica cada viernes en sus redes sociales un vídeo en el que recomienda documentales de delitos reales.

Para entender este vínculo con la audiencia, conviene conocer los orígenes del true crime, y cómo surge de la conexión entre el periodismo y la literatura. Este timeline recorre brevemente la evolución de esta modalidad, y aporta ejemplos desde la Edad Media hasta la actualidad.

¿Conoces A sangre fría?

La serialización y los ganchos psicológicos

La importancia de estas plataformas en el incremento del consumo del género parece más que evidente, pero su éxito responde a diversos factores, desde los psicológicos hasta los relacionados con el marketing o la estrategia narrativa. Uno de ellos es la serialización.

La serialización presenta una historia dividida en varios capítulos en lugar de en uno solo. Este formato desafía el modelo tradicional de la televisión, basado en episodios autónomos diseñados para facilitar su repetición en distintas cadenas. En la actualidad, las series serializadas fomentan una mayor constancia y atención por parte del espectador.

Descubre en este Genially ejemplos de series que utilizan este formato.

"Si tú no eres malo no piensas que la gente es mala por defecto"

Antonio Arjona, neuropsicólogo

Los motivos psicológicos y la constante reflexión de la audiencia sobre la naturaleza humana y sus conductas constituyen otro factor que impulsa el mercado del true crime. Antonio Arjona, neuropsicólogo, señala que, de todas las razones mentales que existen, él se queda con tres.

En primer lugar, el instinto de curiosidad, inherente al ser humano, lo impulsa a intentar entender todo aquello que resulta desconocido. En el pasado, este instinto actuaba como un importante mecanismo de supervivencia.

El segundo factor radica en la necesidad de la mente humana de reafirmar su mundo y con ello este tipo de historias. “Todo lo que tiene que ver con nuestra moral queremos entenderlo, situarnos, quién es el bueno y quién el malo. Y queremos ver como acaba la historia”.

El “miedo vicario”, es la tercera causa. “Cuando la amígdala se activa, que es la encargada de identificar el miedo sea o no real, genera neurotransmisores del miedo que llegan al lóbulo prefrontal, la parte más evolucionada del ser humano, es él quien “avisa” a la amígdala de que no existe un peligro real, generando una sensación de alivio. Este circuito nos da placer y, por ende, el enganche emocional que vivimos”, añade Arjona.

De esta forma, las razones que explican este interés adquieren una mayor profundidad que los estereotipos que lo relacionan únicamente con el morbo. En este punto aparece el concepto de Wound Culture (cultura herida), que describe la fascinación colectiva por el sufrimiento con el objetivo de llegar a comprenderlo.

"No lo veo desde el morbo, sino desde la reflexión"

Alejandra Lozano, periodista

Esta conexión emocional con el true crime afecta tanto a la audiencia como a quienes lo divulgan. Lo que antes se consideraba un género de nicho ahora forma parte del consumo habitual de muchos usuarios en redes sociales, consolidándose como parte de la cultura popular.

Alejandra Lozano, periodista en ac2ality, recomienda documentales de crímenes reales en plataformas como Instagram y TikTok, intentando mantener siempre una postura neutral. ¿Su objetivo? Ofrecer un contexto tanto nacional como internacional de lo que ocurre en el mundo.

“Me expongo a críticas, pero lo hago desde el respeto y la empatía. Hay familias que han vivido esto y no están de acuerdo con que se documente. Yo me he cuestionado muchas veces qué hago y por qué lo hago. Pero siempre vuelvo a pensar que lo hago porque me ha impactado y me ha hecho reflexionar”, expone.

"Crimen a la carta" es el reportaje multimedia resultado del TFG: "El auge del true crime en las plataformas digitales", del Grado en Periodismo de Alejandra Bonel García de la Universidad de Valladolid.

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