Lazos en el

terreno

Cuatro historias que desacreditan el relato antimigratorio

FOTO: Sandor Csudai 

FOTO: Sandor Csudai 

Historias de dignidad y respeto por la vida, ejemplos de que la convivencia no solo es posible sino necesaria. No son historias de desolación, son ejemplos a seguir. Testimonios personales de superación y caminos que conducen hacia
un mundo de esperanza.

“Ahora puedo decir que estoy viviendo mi sueño, aprendiendo idiomas, yendo al colegio” responde Ousman Manjang de 18 años, ante la pregunta de cómo se encuentra en Italia. Llegó al país en octubre de 2021, después de emprender una travesía desde Gambia hasta Libia donde se subió a una barca y afortunadamente pudo desembarcar en Lampedusa. Cuando llegó tuvo que hacer la cuarentena por la COVID-19 y, después de pasar por un centro de acogida para menores en Taranto, lo transfirieron a Lecce donde ahora cursa el último año de instituto a la espera de graduarse y poder ir a estudiar a la universidad al norte del país. En su tiempo libre juega al fútbol en el equipo local y trabaja como voluntario en la iglesia del pueblo. Orgulloso, afirma que muchas de sus amistades son italianas, que domina el idioma y se siente como en casa. Lo dice con la sonrisa de quien ha conseguido una meta difícil, para muchos, inalcanzable. Le ha costado tiempo y esfuerzo y por desgracia, ha visto como a compañeros suyos les ha costado la vida.

Ousman Manjang es jugador de fútbol en el equipo Brilla Campi FOTO: Nicola Magi

Ousman Manjang es jugador de fútbol en el equipo Brilla Campi FOTO: Nicola Magi

Historias como las de Ousman serán cada vez más excepcionales con la nueva política migratoria de la primera ministra italiana Giorgia Meloni. El 6 de noviembre de 2023, Meloni, junto al primer ministro de Albania, Edi Rama, presentó en una comparecencia el Plan Italia-Albania. Consiste en trasladar a las personas migrantes que llegan a Italia a dos centros de detención construidos en territorio albanés, bajo jurisdicción italiana, mientras se concluyen las tramitaciones de sus solicitudes de asilo y eventualmente su repatriación. A día de hoy, la primera ministra ha realizado cuatro intentos de poner el plan en marcha y en todos ellos se ha llevado el varapalo de la justicia. Ha modificado leyes y aprobado decretos, pero la judicatura no ha aprobado el plan en ningún caso por contravenir la legislación europea.

El choque judicial está en la lista italiana de 19 países considerados “seguros” a cuyos ciudadanos se les podría rechazar por la vía rápida las solicitudes de asilo. Sin embargo, la normativa de la UE solo coincide en siete con la de Italia, argumentando que si en un país existen territorios o grupos vulnerables, no puede considerarse seguro en su conjunto. Como los principales países de origen de los migrantes que llegan a Italia no están en esa lista común, los tribunales priorizan la ley europea, dejando inoperativo el plan de externalización.

El primer ministro de Albania, Edi Rama y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni continuan intentando poner en marcha el plan Albania Foto: Reuters

El primer ministro de Albania, Edi Rama y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni continuan intentando poner en marcha el plan Albania Foto: Reuters

"La cuestión de los centros en Albania es un gran engaño, que además refleja una orientación europea: el intento constante de externalizar las fronteras, como se hizo con los acuerdos con la Turquía de Erdoğan —que, nunca firmó la Convención de Ginebra, por lo que las personas que están allí, como los que huyen de Siria, nunca podrán acceder al asilo político. Pero los datos nos muestran que estos mecanismos no funcionan, es pura propaganda política. En definitiva, el plan Albania no solo pone en riesgo derechos básicos, sino que supone un gasto absurdo de dinero público", explica Antonio Ciniero, experto en sociología de la migración y docente en la Universidad del Salento.

“Los datos muestran lo que está ocurriendo: es un fracaso total. Se han gastado 1.000 millones de euros en unos campos de detención que permanecen vacíos”

Para Ciniero, es un plan ridículo.

Precisamente, el coste desorbitado ha sido lo más criticado del plan de Meloni, a quien se la acusa de hacer políticas propagandísticas. Aparte de que todos los intentos han sido anulados, en el período de los dos primeros intentos llegaron 6.000 migrantes a las costas italianas y menos de un 1% fueron trasladados a Albania. Tan solo las travesías de los buques de un lado a otro tienen un coste estimado de 13 millones de euros para tres meses.

El nuevo intento del gobierno de convertir estos centros en Centros de Permanencia para la Repatriación, es decir para personas que ya están recluidas en Italia a la espera de que se les devuelva a su país, también carece de sentido para el sociólogo porque “estos centros ya existen en Italia y no funcionan y el porcentaje de repatriaciones es bajísimo”. Además, las repatriaciones se deben hacer desde Italia, por lo que esas personas deberían volver al país.

En Italia, solo una de cada cinco personas que ingresan al país de manera irregular es finalmente devuelta a su lugar de origen, lo que significa una tasa de repatriación del 20%. En el conjunto de la UE no varía mucho, en el cuarto semestre de 2024 fue de 22,9% según datos del Eurostat. Ciniero añade que aunque sirvan como centros de repatriación no resuelven ningún problema estructural: “Pasará lo mismo que antes: las personas serán retenidas —no se sabe aún exactamente cómo, porque no hemos tenido acceso a los protocolos de entendimiento entre los gobiernos italiano y albanés—posiblemente hasta 18 meses, como prevé la normativa, y luego serán devueltas a Italia, desde donde deben organizarse las expulsiones que, por cierto, no se realizan”.

Por otra parte, “tienen una capacidad máxima de 1000 personas y, de media a Italia llegan más de 100.000 al año por lo que no se resolvería nada”, explica Pietro Bartolo, exeurodiputado y responsable de las revisiones médicas de las personas que llegaban a la isla de Lampedusa de 1992 hasta 2019.

Las personas que han trasladado a los centros en Albania han sido devueltas a Italia tras el rechazo de los jueces de la operación FOTO: Sandor Csudai 

Las personas que han trasladado a los centros en Albania han sido devueltas a Italia tras el rechazo de los jueces de la operación FOTO: Sandor Csudai 

FOTO: Sandor Csudai

FOTO: Sandor Csudai

FOTO: Cedida

FOTO: Cedida

Aun así, pese a que el modelo Albania está paralizado por los reveses de los tribunales, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, declaró que el plan era una “forma innovadora de gestionar la inmigración” y Meloni ha recibido el apoyo de varios líderes europeos.

El plan Albania como referente en Europa

Para la UE la política migratoria se trata quizá del tema más divisivo entre los Veintisiete desde la “crisis de los refugiados” en 2015 por la guerra en Siria. Muchas de las cuestiones que surgieron en esa época se han reavivado con el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo europeo -que se aprobó en abril de 2024 y que entrará en vigor a mediados del 2026-. En 2015, la imagen de Aylan Kurdi, el niño de 3 años que apareció ahogado en una playa en un intento de llegar a Europa, llevó a varios países europeos a reconsiderar sus posturas sobre la admisión de refugiados. Pero la llegada masiva de personas que escapaban de la guerra también alentó discursos racistas que alimentaban prejuicios que tachaban a aquellas personas de criminales y terroristas.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen FOTO: Manuel Lopez

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen FOTO: Manuel Lopez

Para completar el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, un nuevo marco jurídico para los retornos constituye un elemento clave. Pese a que el modelo Albania está paralizado, Von der Leyen declaró que era una “forma innovadora de gestionar la inmigración” y que había servido de ejemplo para el nuevo sistema común de la UE para los retornos con procedimientos acelerados que se presentó en marzo. Así lo decretó en una carta enviada a los jefes de Estado y de Gobierno el pasado octubre. Ahora la propuesta está a la espera de que se apruebe en el Parlamento Europeo. Bartolo asegura que de Meloni era de esperar que impulsara políticas así, “pero que lo haga Von der Leyen es impresionante. Al hacer acuerdos con países donde no existe el Estado de derecho traiciona los valores sobre los que se basa la Unión Europea”. 

Todo esto se enmarca en un contexto en el que los discursos antimigratorios cobran cada vez más protagonismo y con un Parlamento Europeo que quedó escorado a la derecha tras las elecciones del pasado junio.

DICOTOMÍA ENTRE HÉROES Y VÍCTIMAS

Volviendo a Italia, en la memoria reciente del país está el naufragio de Lampedusa en octubre de 2013 en el que 368 personas migrantes perdieron la vida. La tragedia conmocionó la opinión pública y llevó al primer ministro, Mateo Renzi, a lanzar la campaña humanitaria y militar Mare Nostrum con la que se rearticuló la relación entre la seguridad fronteriza y la protección de la vida. Por primera vez, el ejército italiano produjo imágenes y vídeos de las operaciones que realizaban en alta mar que inmediatamente se difundieron en los medios de comunicación del país presentando al público una narrativa de rescate y ayuda humanitaria en el Mediterráneo.

Antes de 2013 las imágenes sobre las personas migrantes que llegaban a Lampedusa eran escasas. Por lo que Mare Nostrum también transformó la forma en que se representaba el conflicto migratorio en los medios.

Varios autores y expertos en el tema han señalado que esa representación tenía una doble vertiente —inclusiva y excluyente— que contribuyó a representar la migración como un problema técnico de salvamento y lucha contra traficantes, alejándose del debate político y estructural. A través de argumentos humanitarios, Mare Nostrum respaldó políticas y prácticas excluyentes. Transformando la solidaridad en una respuesta emocional distante que sustituye la acción por la compasión momentánea.

La migración pasó a narrarse únicamente en términos de crisis y amenaza. La movilidad humana era gestionada más que entendida. Así, las estrategias de conteo, categorización y salvamento de migrantes crean una escena de rescate que se legitima como racional y técnica mientras invisibiliza las decisiones que producen dicha “crisis”. Aunque la campaña permitió visibilizar el drama humano en el mar, hizo poco por explicar sus causas estructurales.

7 de junio de 2014 - La marina italiana rescata a solicitantes de asilo frente a la costa de África como parte de la operación Mare Nostrum FOTO: Massimo Sestini

7 de junio de 2014 - La marina italiana rescata a solicitantes de asilo frente a la costa de África como parte de la operación Mare Nostrum FOTO: Massimo Sestini

Esta misma visión de las personas que llegan a Europa escapando de guerras, hambrunas y consecuencias del cambio climático, es la que difunden los discursos extremistas antimigratorios que se centran en cifras alarmistas e historias incendiarias. Incluso cuando no se habla de las personas que se pretenden enviar a los centros de retención en Albania en términos negativos como si fueran criminales, se presenta a estas personas como víctimas que merecen compasión en lugar de sujetos políticos con derechos.

El 1 de noviembre de 2014 Mare Nostrum fue reemplazada por la Operación Tritón, de la agencia europea Frontex, mucho más centrada en el control fronterizo. Desde Mare Nostrum, no se ha vuelto a lanzar una campaña similar, pero la dicotomía entre héroes y víctimas que transmitía, en vez de centrarse en que primordialmente todos los seres humanos gozamos de derechos que deben ser respetados, ha perdurado hasta hoy.

La imagen de las personas migrantes como víctimas o criminales que transmitía Mare Nostrum continúa vigente

Bartolo y Ciniero apuntan que el papel de los medios en la representación de la persona migrante como un criminal, una víctima o una mera cifra favorece la deshumanización y la incomprensión del tema. La percepción de ser invadidos no está corroborada por los datos y presentar a las personas que llegan a las costas europeas en términos de cifras alimenta ese imaginario. “Desde el punto de vista numérico, en los últimos 10 años, el año más grande fue 2016 en el que llegaron 180.000 personas aproximadamente y en Italia tenemos una disminución demográfica de aproximadamente 250.000 personas al año, así que continuamos en déficit”, explica Bartolo. Cuando estalló la guerra en Ucrania, la Unión Europea activó por primera vez la Directiva 55 de 2001 de protección temporal,

El doctor y exeurodiputado Pietro Bartolo FOTO: Francesca Marchi

El doctor y exeurodiputado Pietro Bartolo FOTO: Francesca Marchi

que permitió a las personas que huían del conflicto obtener de forma inmediata un estatus de protección sin necesidad de presentar una solicitud de asilo. En los primeros meses, más de 5 millones de personas fueron acogidas en la UE. Italia recibió a más de 170.000 desplazados ucranianos durante ese período. Según los últimos datos de ACNUR, en Europa hay actualmente más de 6 millones de ucranianos.“Es lo justo, pero ¿por qué las personas que llegan de fuera de Europa no reciben ese trato?” cuestiona el médico. “Porque no son blancos, no tienen los ojos azules, no son europeos, son de otro continente. Pero se debe decir la verdad. Aunque lleguen 100,000 personas, incluso 200,000 o 300,000, hablar en términos de invasión no es correcto. Cuentan una narración tóxica, dicen que son terroristas, delincuentes, prostitutas, que vienen a robar el trabajo, que traen enfermedades y son todo mentiras. Son engaños que no hacen más que predisponer las mentes de las personas asustándolas con este bombardeo informativo.”

“Hablar de las personas migrantes en términos numéricos favorece la deshumanización"
Pietro Bartolo

Por otra parte, en Italia “hay sectores de la economía que se sostienen gracias al trabajo de ciudadanos extranjeros” dice el sociólogo. Por lo que la llegada de estas personas es necesaria.

Las cuatro personas entrevistadas para este reportaje están empleadas y aunque no todas han conseguido regularizar su situación, están a la espera de ello y se pueden considerar ejemplos de integración positiva. D’Arila N’Guessan trabaja en el sector de la limpieza, Rachid Abdoul Barra es fontanero, Kaba Balde pastelero y Ousman Manjang está en el último año de instituto y trabaja como voluntario en la iglesia local de Campi Salentina.

Ninguno de los cuatro dice haber sufrido faltas de respeto por parte de los italianos. “En Libia son muy racistas con las personas subsaharianas y te insultan directamente, eso en Italia no me ha pasado jamás” comenta Ousman. Claro, ¿por qué íbamos a faltarle el respeto a alguien que no nos ha hecho nada? Sí tenemos empatía y solidaridad, pero estos sentimientos se generan hacia otras personas, no hacia números. Ahí la importancia de impulsar políticas que favorezcan la convivencia y visualizar a las personas que llegan a Italia y a Europa como lo que son, seres humanos, no cifras descontextualizadas.

“La UE destina muchos más recursos a las políticas de control fronterizo, de rechazo en el mar y de patrullaje de las costas que a los procesos de inclusión. Sin embargo, los recursos invertidos en controles de seguridad no alcanzan los objetivos que pretenden. Si las políticas de control de los flujos migratorios tiene como meta reducir la inmigración irregular,

“Todos ganan con la regularización, salvo quienes se benefician de la irregularidad”

- Antonio Ciniero -

el caso italiano es emblemático porque hay alrededor de 600.000 personas en situación irregular, considerando el número de personas que son expulsadas al año desde Italia, necesitaríamos al menos 100 años para eliminarlos. Los datos hablan por sí solos, son políticas fallidas” apunta Ciniero. Si esto cambiara, los casos de D’Arila, Rachid, Kaba y Ousman serían mucho menos particulares.

Según los datos del Eurostat los indicadores de integración e inclusión han mejorado en los últimos años pero el sociólogo habla de lo complicado que es que las personas regularicen su situación en Italia.

“En Italia la regularización se decide por decreto, de manera puntual. En países como España, por ejemplo, existen vías como la del arraigo social laboral, que permiten a una persona en situación irregular, que lleva un cierto tiempo en el territorio, que está registrada en un municipio y que además tiene un empleador dispuesto a contratarla, regularizar su situación. No es automático, pero la ley prevé este mecanismo que ayuda a resolver situaciones de irregularidad de manera estructural. En Italia no existen mecanismos así, la última regularización se llevó a cabo en mayo de 2020, durante la pandemia”.

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

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Cuando la COVID-19 nos permitió salir, empecé a ir a jugar al campo de fútbol del pueblo, me encontré con algunos chavales y cuando jugaba me decían “eres muy bueno” y nos intercambiamos los contactos. Desde ese día mi vida cambió, cuando los veía me presentaban a sus amigos y así hacía más amigos. Estoy muy contento porque puedo decir que me siento como en casa.
Ousman Manjang

FOTO: Flora Ibáñez de León

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Gracias a Italia hoy estoy bien. Llegué herido y con enfermedades, pasé dos meses en el hospital y allí me curaron. Estaré siempre agradecido.
Kaba Balde

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

Por la mañana voy a trabajar y cuando regreso tengo un lugar donde dormir. Las italianas son realmente acogedoras y amables, mis amigas han sido un gran apoyo.
D'Arila N'Guessan

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

Llevo poco tiempo en Italia y aún me tengo que adaptar, pero creo que hay muchas oportunidades. Aunque no vinimos solo por las oportunidades y el trabajo, huíamos de la guerra en Burkina Faso.
Rachid Barra

FOTO: Flora Ibáñez de León

FOTO: Flora Ibáñez de León

Gracias a la política de acogida de Lucano en Rialce se reactivó el ambulatorio y la escuela del pueblo

Si nos alejamos del aumento de la extrema derecha y de los discursos incendiarios, si nos centramos en el terreno, nos damos cuenta de que hay hueco para la esperanza e iniciativas que sí velan por la protección de los derechos humanos. Algunas ciudades muestran una gran capacidad para innovar en la gestión local de la migración asumiendo a veces competencias estatales en servicios esenciales como el acceso a la educación, la vivienda o la salud.

Es especialmente conocido el caso de Domenico “Mimmo” Lucano, exalcalde de Riace, un pequeño pueblo del sur de Italia que se vaciaba lentamente por la falta de oportunidades. En lugar de resignarse a la despoblación, Lucano decidió abrir las puertas de su municipio a personas refugiadas y migrantes. Les ofreció casas que llevaban años deshabitadas y puso en marcha cooperativas para que pudieran trabajar y reconstruir sus vidas. Así, logró evitar el cierre de la escuela y el ambulatorio del pueblo.

Su política se ha convertido en un símbolo de acogida solidaria y ha sido reconocida internacionalmente como ejemplo de buena práctica: la acogida dio respuesta a la necesidad de ayuda humanitaria a la vez que revitalizó el territorio. A pesar de los procesos judiciales que ha enfrentado por supuestas irregularidades administrativas en su modelo, su propuesta sigue siendo un referente para quienes defienden una política migratoria que promueva la convivencia. 

Mientras los análisis migratorios suelen centrarse en los gobiernos nacionales y organismos supranacionales, son los actores locales como ayuntamientos y asociaciones quienes realmente trabajan en favor de la inclusión. Las cuatro personas entrevistadas coinciden en que quién más les ha ayudado a integrarse y sentir que forman parte de la comunidad italiana es Arci Lecce, cooperativa de la asociación italiana Arci que impulsa proyectos para la integración de las personas que llegan a Italia desde 1957. 

En la conferencia Narrare la Migrazioni, celebrada el 20 de marzo en Lecce en el marco de la XXI semana de acción contra el racismo de UNAR, Lucano recordó que “se necesita recuperar la esperanza. Los fondos europeos se deberían destinar a la seguridad fundamental del pueblo y en vez se están destinando a la destrucción. Debemos ser conscientes de que los migrantes no llegan por turismo o por capricho. Llegan por la guerra, la miseria y la pobreza. Vienen para trabajar, ayudar a

Conferencia Narrare la Migrazioni durante la XXI semana de acción contra el racismo de UNAR FOTO: Flora Ibáñez de León

Conferencia Narrare la Migrazioni durante la XXI semana de acción contra el racismo de UNAR FOTO: Flora Ibáñez de León

sus familias y reconstruir su vida. Hemos construido una narración criminal de la acogida de migrantes que justifica discursos y campañas políticas sin respeto por la dignidad humana. La acogida no es solo un acto benéfico, la acogida es útil”. 

Para Ciniero, la gobernanza del movimiento de los seres humanos debería estar centrado, por ejemplo, en políticas laborales que favorezcan la inclusión, como las que impulsó Lucano: “las políticas migratorias centradas en restringir el ingreso solo consiguen aumentar las formas de irregularidad en los territorios, como hemos visto que ha pasado a partir de los años 70. Además, prever formas de regularización, incluso con números muy elevados, responde a los derechos de las personas”.

“Si pudiera volver atrás, jamás volvería a hacerlo”
Rachid Barra

Las cuatro personas entrevistadas son ejemplos a seguir de cómo el esfuerzo personal entrelazado con proyectos que favorecen la inclusión se consigue una sociedad plural en la que la convivencia es un reto más que asumible. D’Arila, Rachid, Kaba y Ousman han aprendido el idioma, tienen amistades italianas y trabajan. “En Italia falta mano de obra y con nuestro trabajo podemos ayudar a desarrollar el país” observa Rachid.

Pero ante la pregunta de si volverían a emprender la travesía para llegar a Europa, responden con un rotundo no. “No se lo desearía ni a mi peor enemigo, si volviera atrás ni me lo plantearía”, en palabras de D’Arila. “Tanto dolor y sufrimiento, físico y mental, no vale la pena” responde Kaba. “La gente te puede contar cosas pero cuando lo vives entiendes exactamente qué quiere decir y lo que es. Nunca se lo recomendaría a nadie, no merece la pena arriesgar tu vida solo para llegar a Europa. Europa no es el paraíso, la vida merece mucho más la pena” dice Ousman. 

Pietro Bartolo ha dedicado una vida a luchar por el derecho de estas personas. De 1992 a 2019 fue el responsable de realizar las primeras revisiones médicas a los migrantes que llegaban a Lampedusa. En 2019 dio el salto a la política y se convirtió en eurodiputado por el Partido Demócrata hasta 2024. Votó a favor del Pacto Migratorio, solo porque sabía que la alternativa era peor. Durante su paso por el PE intentó que el máximo de personas posibles entendieran que las preguntas sobre migración están mal planteadas desde el inicio, “pero todo han sido intentos frustrados, la gente no quiere escuchar”. Continúa defendiendo los derechos humanos y la importancia de que las personas lleguen a través de rutas seguras, aunque ya no sabe “a qué elecciones me tengo que presentar o qué puedo hacer para que se haga realidad”.

Mapa rutas migratorias del Atlántico y del Mediterráneo

Mapa rutas migratorias del Atlántico y del Mediterráneo

Mapa rutas migratorias del Atlántico y del Mediterráneo

Mapa rutas migratorias del Atlántico y del Mediterráneo

Mapa rutas migratorias del Atlántico y del Mediterráneo

Mapa rutas migratorias del Atlántico y del Mediterráneo

"La única solución para evitar que las personas sigan muriendo en el mar es hacerlas llegar a través de las vías regulares"

Aparte del coste disparatado del plan de Meloni y del bloqueo judicial por el choque de criterios entre la UE e Italia de lo que es un país seguro, Bartolo asegura que aunque se activaran los centros, el plan no funcionaría. “Gobiernos como el de Meloni defienden que estas políticas tienen un poder disuasivo con lo que se evitarían muertes en el mar. Pero aunque se  dificulten las cosas, los traficantes siempre encuentran otros caminos, otras vías y además aumentan el precio convirtiéndolo en un hecho comercial. Estas estrategias no funcionan".

Los datos del informe anual de las rutas migratorias de la IOM (Organización internacional para las migraciones) corroboran la afirmación. En 2024, las llegadas por la ruta del Mediterráneo central han caído un 58% comparado con el año anterior. Esta disminución se puede atribuir a una mayor vigilancia fronteriza de  esta ruta y a la cooperación entre autoridades europeas y africanas. En contraste con esta cifra, la ruta atlántica hacia las islas canarias ha registrado un número récord de llegadas en los últimos años, con un aumento del 198% entre 20222 y 2024, pasando de 16.000 a casi 50.000 llegadas. Según los datos del balance anual de la ONG española Caminando Fronteras, el 2024 también ha sido el año más mortífero de esta ruta hasta la fecha, con más de 9.000 muertes y un aumento del 62,4% frente a las cifras del año pasado.

El doctor asegura que ese es el principal factor por el que la política migratoria europea está mal planteada de base, "hemos intentado encontrar soluciones dando por sentado que estas personas deben llegar a través de la ruta del Mediterráneo o la ruta atlántica y no. La única solución para evitar que

las personas sigan muriendo es hacerlas llegar a través de las vías regulares”.  Ciniero añade que además de proteger la vida, prever ingresos regulares garantiza la seguridad, “si las personas entran en condiciones de regularidad, se sabe quién está entrando, dónde vive y qué hace”. Añade que por desgracia esto tardará en cambiar mientras haya quienes se benefician de la irregularidad: “La mayoría de los países y organizaciones políticas de derecha y extrema derecha, tanto en Italia como en Europa, han hecho de la inmigración irregular una especie de caballo de batalla para ganar elecciones. Entonces, si se elimina el tema de la irregularidad, estos partidos tendrían poco de qué hablar”.

Si Rachid pudiera mandar un mensaje a las altas esferas políticas sería: “Deberíamos  ver cómo podemos mejorar las cosas para hacer que el viaje sea más fácil. La migración es algo que no se puede evitar y deberían aceptar y acoger a personas como yo. Está en la naturaleza del ser humano intentar sobrevivir y quedarse en un país en guerra es resignarse a morir. Además somos personas útiles que podemos ayudar a encontrar soluciones para Italia”.  En esta línea Kaba responde que si vienen a Europa es porque no tienen otra opción, “si tuviera elección, me quedaría en mi país, trabajando, tranquilo, con mi familia. No hay nada mejor que eso. Pero estamos aquí porque no hay otra. Da igual de donde vengamos -senegaleses, malienses, etc- todos venimos por lo mismo”.

En las palabras de Rachid hay una verdad innegable, Italia y Europa enfrentan problemas cuyas soluciones se pueden encontrar en la migración. “Estas personas nos pueden ayudar, porque nosotros también estamos en peligro. Nadie quiere trabajar en la zootecnia ni en la agricultura, pero también falta mano de obra en la medicina y en la enfermería. Debemos ver la migración como una oportunidad” articula Bartolo. 

Cuando la economía lo ha exigido o ciertos sectores han sufrido escasez de mano de obra, Italia —como otros países europeos— ha recurrido a la migración para llenar esos vacíos. Sin embargo, fuera de esos contextos puntuales, las barreras estructurales permanecen.

Uno de los principales obstáculos para la integración laboral de las personas migrantes en Italia es la falta de reconocimiento de títulos académicos obtenidos en el extranjero. Esto impide que muchas personas cualificadas ejerzan su profesión, obligándolas a aceptar empleos precarios o por debajo de su nivel formativo.

Pero ha habido momentos en los que, de forma instrumental, Italia ha reconocido títulos en algunos sectores. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID-19, Italia enfrentó una grave escasez de personal sanitario y para hacer frente a esta emergencia el gobierno italiano permitió el reconocimiento exprés de títulos extranjeros de enfermería. Pero fuera de situaciones excepcionales, no existe ningún mecanismo para el reconocimiento de títulos académicos en Italia.

Este fenómeno no es exclusivo de Italia. En países como el Reino Unido, también se ha recurrido al reclutamiento de médicos y personal sanitario provenientes de países africanos, como Nigeria, para cubrir la falta de profesionales. Esta práctica, sin embargo, ha sido criticada por dejar a esas naciones con déficit de personal sanitario, afectando a sistemas de salud ya frágiles.

Más allá de la urgencia de salvar vidas, el doctor lanza una crítica directa al papel del mundo occidental en las causas que empujan a miles de personas a abandonar sus hogares. “Somos nosotros quienes hemos generado los problemas de los que estas personas huyen”, denuncia. Recuerda que África es un continente históricamente explotado y expoliado, “Cuando queremos algo, vamos y lo tomamos. Y luego nos sorprendemos de que esas personas ya no puedan seguir viviendo en sus países. ¿Acaso las guerras en los países africanos no van ligadas a las fronteras del continente trazadas en el colonialismo? ¿Acaso son los responsables del cambio climático cuyas consecuencias hacen de sus regiones lugares inhabitables? No podemos continuar permitiendo que los países ricos exploten y saqueen el futuro de las naciones más desfavorecidas y además esperar que sus habitantes se resignen a quedarse”.

Ousman Manjang FOTO: Nicola Magi

Ousman Manjang FOTO: Nicola Magi

Por lo tanto, ¿qué camino deberíamos tomar? “La Unión Europea podría empezar haciendo todo lo contrario de lo que ha hecho hasta ahora. No enfocar la migración solamente como una amenaza. Podría decidir no firmar acuerdos con gobiernos sanguinarios para evitar que las personas que huyen de las crisis lleguen a Europa. Podría implementar una política común de canales de entrada por motivos laborales válida para todo el territorio europeo -que no significa abrir las fronteras indiscriminadamente- estableciendo canales de entrada regulares que respeten las vidas humanas. Debido al descenso demográfico, cada año se jubilan en Europa unas 3 millones de personas y no sabemos quién ocupará esos puestos de trabajo. Solo ese dato bastaría para entender que probablemente se debería invertir en una política migratoria con una dirección completamente diferente”, razona el sociólogo. 

Bartolo recuerda la importancia de que la historia del país no caiga en el olvido: “En Italia tuvimos un ministro que dijo que tenía miedo a la sustitución étnica. Pero nosotros ya somos bastardos, somos el fruto de la contaminación. ¡Gracias a Dios! Si hoy somos la cuna de la cultura es por todas las mezclas e intercambios entre civilizaciones en el pasado. Olvidamos que después de la Segunda Guerra Mundial también nosotros fuimos migrantes. Y no éramos refugiados. Éramos migrantes económicos que íbamos con maletas de cartón. Íbamos a Alemania, a Suiza, a Bélgica, a Argentina, a Estados Unidos y a Australia. Hemos sufrido mucho, pero luego nos hemos integrado, hemos logrado entrar plenamente en esas sociedades, hemos alcanzado nuestro objetivo”.

Desde hace unos años está muy de moda realizar el test del ADN que muestra los orígenes de cada quién. Y, ¿cómo son los resultados?, variopintos. Todos somos hijos del mestizaje. La movilidad está en el ADN de los seres humanos y gracias a ella continúa nuestra existencia.

"Está en la naturaleza del ser humano intentar sobrevivir"
Rachid Barra

FOTO: Sunit Biswas

FOTO: Sunit Biswas

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