María García
Bailaora
María García empezó a bailar con apenas dos años, siguiendo los pasos de sus tías y primas y apuntándose a una academia del barrio. Más tarde completó su formación en el conservatorio profesional de danza, donde trabajó con maestros como Inmaculada Aguilar y consolidó su técnica. Su primer palo fueron los tanguillos, y a medida que creció incorporó soleá, alegrías y bulerías.
Para ella, la elección del palo depende del estado de ánimo, si está alegre baila alegrías, si está triste, soleá. Reconoce que se siente especialmente reflejada en la soleá. Desde pequeña aprendió a coordinarse con el guitarrista y cantaor, y con los años ha entendido la importancia de conectar con ellos, adaptándose a cada actuación y a cada nuevo cuadro.
La improvisación es fundamental en su baile. María no se monta nada por adelantado, se deja llevar por la guitarra y el cante, y en tablaos donde cambia cada día de compañeros, calcula que un 80% de su baile depende de la improvisación. Resalta también la importancia de las manos, los brazos, la mirada y el silencio, especialmente en el baile de mujer, donde se le da más importancia a la parte superior del cuerpo.
"Para mí ser bailaora es mi vida. Desde que me levanto hasta que me acuesto, o bien estoy ensayando, o practicando, o voy al tablao, o tengo actuaciones"
Cada actuación empieza con concentración, reflejando en su baile algo vivido ese día. Para María, el duende es algo que se lleva dentro y que se percibe en el momento de escuchar la guitarra o la música y concentrarse en el baile. El público influye en su interpretación, en un tablao pequeño puede improvisar más y sentir la cercanía, mientras que en teatros grandes el espectáculo está más montado y la conexión es distinta.
Recuerda con especial cariño su primera actuación en la academia, a los tres años, bailando los tanguillos frente a su familia y recibiendo su primer ramo de flores. El flamenco ha cambiado con las nuevas generaciones y cree que la fusión con otros estilos musicales es positiva para que el arte siga creciendo.
Ser bailaora es su vida. Vive del baile, desde que se levanta hasta que se acuesta, entre ensayos, clases y actuaciones. A día de hoy se ve mejorando constantemente y alcanzando sus metas, ser bailadora profesional, seguir actuando en tablaos y teatros, y enseñar como profesora. Si tuviera que definir su profesión con una palabra, esa palabra sería espiritualidad.
María García actuando en el tablao Doble de Cepa | Ismael Serrano
María García actuando en el tablao Doble de Cepa | Ismael Serrano
Un instante del baile de María sobre el escenario del tablao | Ismael Serrano
Un instante del baile de María sobre el escenario del tablao | Ismael Serrano
María transmite fuerza y concentración durante su actuación en Restaurante Patio de la Judería | Ismael Serrano
María transmite fuerza y concentración durante su actuación en Restaurante Patio de la Judería | Ismael Serrano