Riders en la pandemia

La precariedad de sus ruedas

Entramados de los Riders

Los riders cobraban antes de decretar la Ley Rider por pedido realizado, por lo que esta situación desembocó en prácticas como el alquiler de cuentas. Esta praxis permite trabajar con una o varias cuentas de una empresa de reparto y así evitar el límite de horas y, sobre todo, no tener que pagar la cuota de autónomo. Esta práctica es ilegal ya que conlleva a cometer un delito de suplantación de identidad.

Las ofertas de alquilar terceras cuentas de trabajadores de las plataformas de delivery pueden verse en plataformas como Milanuncios, donde es usual encontrar estos anuncios de personas ofreciendo cuentas o solicitándolas. En los propios anuncios no aparece mayor información que la ciudad y el medio de transporte, no se especifica ningún precio.

Se ha contactado con uno de estos anunciantes, su nombre es Jesús María y alquila su cuenta de Glovo a terceros. Para él alquilar su cuenta es una práctica usual, ya que lo ha hecho varias veces. Siempre alquila a una única persona porque siente que, si se lo alquila a varias personas a la vez, perdería el control de su cuenta.

De esta forma Jesús María siempre se embolsa una cantidad de dinero que varía en función de lo que la persona a la que tiene alquilada la cuenta trabaje. Esto también implica que la persona que tiene su cuenta se esfuerce en realizar más pedidos con el fin de que, una vez retirada la parte que se queda el dueño de la cuenta, le compense el haber trabajado dichas horas.

Estos entramados empezaron a salir a la luz hace relativamente poco. Recientemente, han aparecido en medios de comunicación e incluso la gente que hace pedidos a través de las empresas de delivery lo sabe. No es extraño que cuando pides a través de una plataforma y te aparece la foto del repartidor, el que venga a entregar la comida sea otra persona completamente distinta.

Pese a que esas prácticas son conocidas por un gran número de personas, no se le ha puesto ningún tipo de regulación para evitarlas. Cabe destacar que no solo existe el alquiler o venta de cuentas, hay otras prácticas ilícitas que también son llevadas a cabo por los riders para hacer más llevadero y rentable su trabajo.

Israel Osorio lleva siendo rider tres años y confiesa que ha usado una aplicación de compra de horas durante un tiempo. La aplicación permite, por 25€ a la semana, coger las horas de Glovo que el trabajador quiera, lo que permite poder elegir muchas horas para trabajar y, por ende, realizar más pedidos para conseguir mayor sueldo. Sin embargo, añade, con el tiempo es una práctica que no compensa.

Tal y como también nos comentó José María, uno de los antiguos riders con los que contactamos, que conocía estas prácticas por compañeros que la realizaban. Aunque nunca alquiló su cuenta ni accedió a ninguna otra, sabía que esta práctica de alquiler era bastante fácil de perpetrar debido al protocolo de protección de estas aplicaciones. Según nos comentó, aplicaciones como Glovo o Uber Eats utilizan datos biométricos, analizando las caras de los usuarios, para asegurar que no se comete ningún delito de suplantación de identidad; sin embargo, tal y como nos señaló, estas medidas no funcionan del todo bien pues, según sus propios compañeros de trabajo le demostraron, ocultando parte de la cara con una camiseta o incluso la mascarilla, las aplicaciones no detectan ningún error.


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